La nueva suba en el precio de la carne generó ayer cruces entre los comerciantes, que acusaron a los productores por el alza de 27 por ciento en el valor de la hacienda en pie, y el sector ganadero, que culpó a la política del Gobierno, a la cual tildó de “crimen”. El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Ciudad de Buenos Aires, Alberto Williams, denunció que “en estas últimas tres semanas, el mercado tuvo una suba inmensa” e indicó que “se paga más de 9,50 pesos el kilo de hacienda, un disparate”.
“Con 6.000 cabezas, el kilo vivo de hacienda valía 7 pesos; con 6.000 cabezas pasó a 8 pesos; y con 6.000 cabezas, vale más de 9,50 pesos”, precisó Williams, quien señaló que “no se entiende por qué se produjo este aumento”. El dirigente empresario recordó que “los productores dijeron que con más exportaciones, ellos podían abastecer al mercado interno y no iban a subir los precios”, pero subrayó que “eso no pasó”. Según su visión, “los precios hoy están libres” y aseguró que los productores ganaderos “están exportando bien, 20 o 25 por ciento” de su producción.
“A los carniceros, carne no nos falta. Esta es una suba que se produce en el mercado, porque de ahí sale el precio”, afirmó Williams. En cambio, la Asociación de Productores de Carnes Santafesinas (Aprocarsa) refutó las acusaciones de los comerciantes y responsabilizó al Gobierno nacional por “el crimen que se cometió con la ganadería”. La entidad exhortó a los ganaderos de todo el país a presentar proyectos a nivel legislativo para “rescatar la ganadería perdida”, y sostuvo que es necesario “comprometer” en esas iniciativas, tanto “a políticos oficialistas y opositores con representación en las legislaturas provinciales y nacionales, como a los ministros del área, de las respectivas provincias y de la Nación”.
“Las políticas ganaderas aplicadas por el Ejecutivo Nacional fueron, cuando menos, partícipes necesarias del crimen que se cometió con la ganadería bovina, en general, y con los pequeños y medianos criadores, en particular”, juzgó la institución conducida por Luis Moreno, a través de un comunicado. Asimismo, advirtió que “si (las autoridades) no reconocen los errores cometidos, jamás encontrarán el remedio adecuado”.
“Las decisiones deben tomarse sin prisa pero sin pausa, ya que marzo del 2011 –época de destete de terneras– esta aquí nomás”, planteó, al tiempo que previno que “si para entonces no se cuenta con la participación activa del Estado, el pequeño productor sin espaldas suficientes venderá a buen precio sus terneras, y sus compradores las destinarán, seguramente, a consumo”. “El círculo vicioso que se generará al enviar a faena las hembras, que por destino lógico debieran sumarse a la reproducción, dará como resultado inadvertido, a mediano plazo, una dupla letal: menos trabajo y carne más cara”, alertó.
