Un peligroso preso que se escapó hace poco más de dos semanas de las salidas transitorias se transformó en una de las prioridades para los investigadores a cargo de la búsqueda de prófugos en la provincia.
Se trata de Aníbal Dalmiro Andino Cejas, quien se encuentra condenado desde hace más de dos décadas por el asesinato de un policía en un asalto, robo calificado y tenencia de arma, según fuentes policiales.
En tanto, la Inspección General de Seguridad (IGS) abrió un sumario para investigar las actuaciones de los penitenciarios a cargo de controlar al interno.
El fugado había accedido a ese beneficio en setiembre del año pasado, cuando el juez Sebastián Sarmiento hizo lugar a ese pedido de su defensor, después de rechazar que accediera a la libertad condicional.
Al parecer, Andino Cejas había tenido un buen comportamiento que le permitió acceder a las salidas transitorias. Incluso, en mayo había pedido el estímulo educativo, el cual concede a los internos completar sus estudios y, a cambio, disminuir el plazo para que solicite beneficios carcelarios.
Hace casi diez años, el reo también prestó una declaración clave en la causa del doble crimen de los internos Diego Ferranti y Gerardo Gómez, testigos presenciales del motín vendimial del 2000 que fueron asesinados en el pabellón de máxima seguridad de Boulogne Sur Mer, adonde los trasladaron desde la cárcel de Córdoba para dar su testimonio en el juicio que se realizó en el 2006.
Lo cierto es que el sábado 11, Andino Cejas salió del penal de Almafuerte, donde se encontraba alojado, para gozar de sus horas fuera del complejo penitenciario. Como siempre, lo hizo controlado por una tobillera electrónica con tecnología GPS, que fue una de las condiciones que le impuso el juez Sarmiento, indicaron fuentes cercanas al caso.
Según las averiguaciones realizadas, se dirigió hasta la casa de su familia, donde pasó varias horas. Pero, luego, alrededor de las 17, los penitenciarios del Centro de Monitoreo, a cargo del control de los movimientos de los reos que utilizan pulseras o tobilleras, constataron que dejaron de recibir la señal.

Momentos después, llegó la hora a la que Andino Cejas debía regresar a la prisión pero jamás apareció, por lo que se confirmó que se trataba de una fuga y se alertó a las autoridades.
Efectivos de la División de Búsqueda de Prófugos, dependiente de la Dirección de Investigaciones, trabajan en conjunto con personal del Servicio Penitenciario para recapturar cuanto antes al interno fugado.
Pese a que a poco más de dos semanas aún no se ha logrado dar con el paradero del condenado homicida, los detectives están haciendo tareas de campo en domicilios vinculados a él y confían en que la captura se concretará pronto. Esto también porque tienen conocimiento de que Andino Cejas no cuenta con los recursos suficientes como para mantenerse un largo tiempo en la clandestinidad, explicaron allegados a la pesquisa.
Por su parte, la IGS inició una investigación paralela para determinar si hubo irregularidades en el desempeño de los agentes penitenciarios que se encontraban prestando servicios en el Centro de Monitoreo cuando se produjo la fuga.
Tras el hecho, se inició un sumario y se están reuniendo las pruebas correspondientes. Las incógnitas que intenta responder la IGS mediante las mismas es conocer si los funcionarios públicos observaron movimientos inusuales en la actividad de Andino Cejas fuera del cárcel o si comunicaron a tiempo la novedad sobre el escape a las autoridades.
Lo cierto es que, pese a que hay un par de agentes en la mira, la investigación administrativa que está llevando adelante el ente de control de las fuerzas provinciales es un procedimiento que se realiza cada vez que existe una fuga con esas características, aclararon fuentes consultadas.
Si bien desde el Servicio Penitenciario indicaron que el reo rompió la tobillera electrónica, la IGS aguarda las pruebas que permitan confirmarlo. En caso de que así sea, los mismos ni siquiera serán indagados, agregaron.
