Este domingo se cumplen tres meses del brutal ataque del grupo terrorista Hamas sobre el territorio de Israel, que dejó un saldo de más de 1.200 personas muertas, 249 civiles secuestrados -de los cuales 129 aún continúan en cautiverio-, generando incalculables daños materiales y psicológicos. Se trató de la peor matanza de judíos desde el Holocausto.

En una entrevista con LVDiez, Romina Shvalb, argentina que vive en el sur de Israel y se encontraba en su casa el día de la invasión, contó en primera persona cómo se vivieron los primeros momentos tras el ataque de Hamas.

“Alrededor de las 6.30 de la mañana comenzaron a sonar las sirenas que te avisan que debés ubicarte en la ‘habitación segura’, que es una especie de refugio que se encuentran dentro de nuestras casas”, comenzó su relato Romina.

En uno de sus últimos actos como gobernador, Rodolfo Suarez decretó un aumento escalonado en el servicio de agua potable que presta Aysam, la empresa controlada por el Estado. El incremento rige desde este jueves, tras la publicación en el Boletín…

Una vez resguardada en el búnker, empezó a comunicarse vía mensajería con sus familiares. Su hermana, vivía cerca de la frontera y fue secuestrada junto con sus sobrinas y su cuñado durante el ataque.

“Le llamé a mi hermana Karina, me atendió en ese momento, pero sólo se escuchaban tiroteos y gritos en árabe. Después me mando un mensaje diciendo ‘Están acá, chau’, y eso fue lo último que supe de ella durante 45 días”, expresó conmovida la mujer.

La familia de Romina vivía en el kibutz Nir Oz, la comunidad que se llevó la peor parte del ataque. Familias enteras fueron masacradas por los terroristas. Se produjeron, además, violaciones a mujeres como forma del plan de ataque trazado por los terroristas. La mayoría, fueron ejecutadas y evidenciaron heridas en la zonas genitales.

Durante este mes y medio no tuvo ningún tipo de noticias sobre el estado de salud de sus familiares. Como muchos otros, intentaron a través de los medios de comunicación y las redes sociales para ver si podían dar con algún tipo de información. “Cuando empezaron a salir los niños y las madres como parte del arreglo, mi hermana y mis sobrinas fueron liberadas al cuarto día. El reencuentro fue muy emocionante, después de 52 días pude sonreír. Es algo que no se puede explicar”.

Romina contó que durante el cautiverio, su hermana estuvo separada de sus sobrinas, e incluso que una de las niñas sufrió la fractura de una de sus piernas y que fue operada en dos oportunidades en territorio gazatí.

A pesar de esto, tres días después de la liberación de su hermana, y a 55 días del ataque, les informaron que su cuñado había sido asesinado por Hamas y que su cuerpo se encontraba en Gaza.