Fuente: gentileza New York Times.

En un escalofriante informe, The New York Times reveló una serie de brutales agresiones sexuales contra mujeres y niñas israelíes durante los ataques perpetrados el 7 de octubre por el grupo terrorista Hamás en el sur de Israel.

Un caso que se viralizó y que motivó la investigación periodística fue conocido como “la mujer del vestido negro”, el cual mostraba a una víctima de espaldas, con el vestido roto, las piernas abiertas y sus genitales expuestos.

La mujer fue posteriormente identificada como Gal Abdush, madre de dos hijos, cuyo cuerpo semidesnudo fue encontrado en la ruta 232. La policía israelí cree que fue violada, convirtiéndose en un símbolo de los horrores que sufrieron las mujeres durante esos ataques.

Durante dos meses, periodistas del New York Times desarrollaron un trabajo en el que identificaron al menos siete lugares donde mujeres y niñas israelíes fueron blanco de agresiones sexuales y resultaron mutiladas.

A partir de testimonios e impactantes pruebas visuales, entre las que se encuentran fotografías y videos proporcionados por el ejército israelí, se conocieron terroríficos detalles de las atrocidades cometidas por terroristas de Hamás. A pesar de la gravedad de las acusaciones, el grupo yihadista niega las alegaciones de violencia sexual.

Pese a los numerosos hallazgos de cadáveres femeninos con claros signos de violencia sexual, las autoridades israelíes admitieron que existe una falta de recopilación de pruebas forenses. Esto principalmente porque, luego de los ataques del 7 de octubre, el día más mortífero de la historia de Israel, muchos cadáveres fueran enterrados rápidamente, sin autopsias ni muestras de semen, producto de la conmoción, el caos y los deberes religiosos.

En parte, por ese motivo, no ha logrado registrar el número exacto de mujeres violadas, ya que la mayoría se encuentran muertas y enterradas.

El informe destaca testimonios desgarradores de testigos, incluyendo a Sapir, una joven que presenció brutalidades en la ruta 232. La mujer, que había asistido al festival de música electrónica SuperNova, recibió un balazo en la espalda, pero salvó su vida al ocultarse bajo las ramas de un árbol.

Desde ese lugar, observó a unos 100 hombres, todos miembros del grupo terrorista, quienes abusaron sexualmente y torturaron a varias mujeres.

Más allá de la falta de autopsias, los videos y fotografías muestran la magnitud de la violencia. El artículo periodístico también destaca la falta de reconocimiento inmediato por parte de la ONU Mujeres y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lo que ha generado indignación entre los activistas israelíes.

Además, el trauma persiste para los sobrevivientes, algunos de los cuales aún se niegan a hablar sobre las atrocidades sufridas. Las autoridades israelíes buscan explicar a las familias lo que ocurrió a sus seres queridos durante esos momentos aterradores, mientras el país enfrenta las consecuencias emocionales y sociales de estos actos de violencia de género durante los ataques.