En Camboriú, el presidente Javier Milei se reunió con el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, previo al inicio del encuentro de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). Durante la noche del sábado, vieron juntos el partido en el que Brasil quedó eliminado por penales ante Uruguay, por los cuartos de final de la Copa América.

Lo llamativo es que el mandatario argentino observa sin mover un músculo la saga de penales que mantiene en vilo a sus anfitriones. Milei está en una situación incómoda, dado que Argentina sigue en carrera, mientras el clásico rival quedaba afuera. Si festeja, puede ser una afrenta para Bolsonaro y compañía.

 El encuentro entre Milei y Bolsonaro se trata de un mensaje directo al actual presidente del país vecino, Lula Da Silva, a quien el líder de La Libertad Avanza evitó en las reuniones del Mercosur que se realizaron el sábado por la mañana. Milei está acompañado por el ministro de Defensa, Luis Petri,  la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el vocero Manuel Adorni.

La CPAC es una organización de dirigentes de ideologías de derecha del continente, que tiene como principal referente a Donald Trump. Durante este fin de semana, se llevan adelante una serie de actividades en Camboriú. La elección de Brasil como sede no es para nada casual, ya que el propio Bolsonaro anunció que competirá nuevamente por la presidencia en 2026.

Las imágenes entre el exmandatario brasileño y Milei es un mensaje claro contra Lula Da Silva ya que la relación entre los actuales presidentes es tensa y hostil debido a diversas declaraciones públicas entre ambos. Este domingo por la tarde, el libertario expondrá en uno de los paneles de la CPAC.

Durante la jornada, Milei se reunirá con Tarcísio de Freitas, gobernador del Estado de San Pablo; y con Jorginho Mello, gobernador del Estado de Santa Catarina. Son dos hombres clave del entorno político del exmandatario brasileño, tanto como el diputado federal Eduardo Bolsonaro, con quien el líder libertario tiene diálogo fluido. 

Los cruces entre Milei y Lula Da Silva

Las relaciones entre ambos presidentes nunca se mantuvieron en buenos términos debido a sus ideas políticas. El primer ejemplo fue el saludo frío y escueto que tuvieron Javier Milei y Lula Da Silva en la reunión del G7 en Italia.

 “No conversé con el presidente de Argentina porque creo que él debe pedirle disculpas a Brasil y a mí. Dijo muchas tonterías. Solo quiero que él pida disculpas. Yo quiero a Argentina, es un país que me gusta mucho, es un país muy importante para Brasil, y Brasil es muy importante para Argentina. No es un presidente de la República quien va a crear cizaña entre Brasil y Argentina”, expresó Lula a la salida de la cumbre.

La respuesta del libertario no tardó en llegar y en una entrevista televisiva declaró: “Las cosas que yo dije encima son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Qué le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Y qué le dije, comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad? ¿O estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no se le puede decir nada, aún cuando sea verdad?”.

Otro momento que refleja la tensa relación entre ambas naciones fue el informe que envió el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil a su Embajada de Buenos Aires en la “remitió a la Cancillería argentina una carta de la Corte Suprema solicitando la verificación de que 143 prófugos de la justicia brasileña se encuentran en territorio argentino”.

Para la Cancillería brasileña, “remitió a la Cancillería argentina una carta de la Corte Suprema solicitando la verificación de que 143 prófugos de la justicia brasileña se encuentran en territorio argentino”.