La interna en el corazón del Gobierno nacional sumó un capítulo de alto voltaje este miércoles. En medio de la comitiva oficial en Estados Unidos, la vicepresidenta Victoria Villarruel utilizó sus redes sociales para lanzar un dardo cargado de sarcasmo contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras la polémica desatada por el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, en el avión presidencial.

El ajuste lo paga la política, jaja“. Con esa frase, Villarruel replicó en su cuenta de Instagram un posteo que ironizaba sobre la contradicción entre el discurso de austeridad estatal y el uso de recursos públicos para el traslado de familiares de funcionarios.

El gesto de la titular del Senado no fue casual: ocurre días después de que el propio Adorni la definiera como alguien que “no es parte de la gestión ni de las decisiones” del Ejecutivo.

La defensa de Adorni: “Vengo a deslomarme”

Desde Nueva York, el Jefe de Gabinete intentó poner paños fríos y explicar la situación en declaraciones televisivas. Según el funcionario, su esposa tenía previsto viajar por su cuenta —habiendo pagado un pasaje de U$S 5.345 semanas atrás—, pero que debido a cambios de último momento en la agenda oficial, fue invitada por Presidencia a sumarse al vuelo presidencial para poder coincidir en el destino.

Vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida y es la que me da una mano aquí“, afirmó Adorni, insistiendo en que la presencia de su mujer no representó un gasto extra para el Estado.

Una interna a cielo abierto

A pesar de que Villarruel intentó bajarle el tono a la disputa durante su visita a Expoagro, calificándola como una “novela mediática“, su actividad digital cuenta otra historia. La relación entre la vicepresidenta y el círculo íntimo de Javier Milei atraviesa su momento más gélido, y este cruce público por los privilegios de la “casta” parece haber cruzado un punto de no retorno.

Mientras la oposición ya prepara pedidos de informes en el Congreso para auditar los gastos de la comitiva, el oficialismo intenta contener los daños de una polémica que toca la fibra más sensible de su electorado: el manejo de la billetera pública.