Las expectativas para la temporada de verano en la Costa Atlántica son moderadas debido a un menor nivel de reservas que el año pasado, y en el marco del nuevo contexto económico, de acuerdo con referentes de distintos rubros.
La mayoría de los empresarios turísticos concuerda en que el cambio de Gobierno, las recientes medidas económicas y el aumento de los combustibles impactaron en la planificación de las vacaciones y provocaron la vuelta de un clásico rebusque: por primera vez en años, en algunos de los destinos más populares se observa a turistas recorriendo las calles buscando los cartelitos de alquiler, muchas veces informales.
El objetivo es negociar un alojamiento breve, de solo cuatro o cinco jornadas, en el destino elegido. Esta estrategia, además reflejar la necesidad de acortar los días de estadía por una cuestión económica, también marca que muchos turistas evitan realizar las reservas y encaran personalmente los alquileres en el lugar y el momento para intentar conseguir mejores precios.
“Pararon de sonar un poco los teléfonos”
El presidente del Ente Municipal de Turismo y Cultura de Mar del Plata, Bernardo Martín, admitió una “ralentización en la creación de nuevas reservas” para la temporada y destacó que muchas decisiones se están tomando “en el último momento”.
En la ciudad balnearia por excelencia de la Argentina, las inmobiliarias están lejos de registrar una contratación plena de departamentos y casas para enero. En ese contexto, desde el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la ciudad bonaerense pidieron a los propietarios “prudencia con los precios”.
Según un informe del diario La Capital, la entidad recomendó un incremento de 50% en los precios orientativos para alquilar en Mar del Plata: por semana, un departamento de dos ambientes costará al menos $220.000, un tres ambientes desde $300.000 y un monoambiente a partir de $150.000.
El año pasado, La Costa contaba con un nivel de reservas de “casi el 100%” y en la temporada actual llega al 60% para enero. “Podríamos decir que pararon de sonar un poco los teléfonos”, aseguró Gustavo Sosa, director de Turismo de la Secretaría de Turismo, Marketing y Desarrollo Sostenible del partido bonaerense, al portal Ámbito.
En Villa Gesell, por su parte, se preparan para una de las peores temporadas en más de 20 años, con una ocupación para enero que ronda entre el 30% y el 40%.
“Estamos frente a una temporada con mayor incertidumbre que las anteriores; hay mucho por alquilar todavía”, indicaron desde Stella Vignau Inmobiliaria Integral de Cariló y Pinamar.
“Generalmente uno en septiembre ya está con unos porcentajes de reservas que este año fueron distintos; aunque siempre las temporadas suelen ser buenas finalmente, la gran diferencia radica en que algunas temporadas estallan y otras no tanto”, comentó Nelson Valimbri, director de Ville Saint Germain Apart Hotel Spa & Golf en Cariló.
Mientras que para María Zitelli, directora ejecutiva de Green Sea Apart Hotel en Pinamar, “luego de la exitosísima temporada pasada, que batió todos los récords de ocupación, este 2024 ya va mostrando que alcanzará niveles de ocupación más moderados”.
La floja demanda obligó a una baja de los precios en algunos de los destinos más caros de la Costa Atlántica. Estimaciones privadas sostienen que, por ejemplo, en Pinamar, Mar de las Pampas y Cariló la merma de ocupación es del 30% con respecto al año pasado. En esos destinos turísticos ABC1, los precios ya cayeron al menos un 20%.
“El turismo es una actividad que no puede stockear su producción, razón por la que todo se mueve según la ley de oferta y demanda. A mayor demanda, los precios se calientan; a falta de demanda, sobrevienen las promociones y la baja de precios”, afirmó Aldo Elías, vicepresidente segundo de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), al diario Clarín.
“El tema con los precios es cuánto realmente podrían bajar. Hoy, comer afuera te sale 10.000 pesos por persona en Villa Gesell. Una familia gasta unos 30.000. Con precios de alojamiento desde 45 dólares por día para cuatro pasajeros, ¿cuánto se puede bajar el precio? ¿Cinco dólares? ¿Haría alguna diferencia?”, agregó al mismo medio Sergio Coronel, dueño de una inmobiliaria en Villa Gesell.
“Lo nuestro, como decimos, es una mercadería perecedera: van pasando los días y si no se alquila, queda vacío y el propietario pierde dinero”, manifestó Guillermo Rossi, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata.
