Una delegación del Ministerio de Economía nacional fue enviada a Washington para definir los detalles de un futuro programa de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los representantes del Gobierno argentino entienden un panorama alentador por la inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

La comitiva está conformada por José Luis Daza, viceministro de Economía; Pablo Quirno, secretario de Finanzas, y Vladímir Werning, vicepresidente del Banco Central (BCRA).

La misión de estos funcionarios es tener “charlas informales” con los ejecutivos del FMI para asentar las bases de un inminente acuerdo con la Argentina. No obstante, las expectativas del Gobierno, correspondientes a un préstamo cercano a 11.000 millones de dólares, dependerán en gran medida de como sea la reconfiguración del Fondo tras la llegada de Trump al poder.

La imponente cifra planteada por el Ejecutivo nacional fue propuesta a Kristalina Georgieva en una reunión oficial con Luis Caputo, pero la directora del ente internacional rechazó rotundamente.

Otro acuerdo que el Gobierno busca cerrar es el envío de otros 12.000 millones de dólares, que se corresponden a la parte del préstamo otorgado durante la gestión de Mauricio Macri, que no fue enviada a las arcas argentinas por petición de Alberto Fernández una vez fue electo en 2019.

La excusa de la administración económica argentina para estas exigencias es tener el capital en las reservas nacionales que consideran suficiente para liberar el cepo cambiario, uno de los puntos fuertes de las promesas de Javier Milei durante su campaña electoral.