Los políticos muchas veces son definidos por alguna frase que queda para la posteridad. La de Carlos Reutemann está vinculada al momento en que pudo haber sido el presidente de Argentina, pero rechazó correr en esa pista que finalmente tuvo a Néstor Kirchner como conductor.

En 2002, tras la crisis que determinó la salida del poder de Fernando de la Rúa, el entonces presidente Eduardo Duhalde le ofreció ser el candidato del peronismo para inaugurar un nuevo ciclo político en el país en pleno estallido de la convertibilidad.

Lole cosechaba el apoyo de todo el arco peronista. Duhalde ya había desistido de seguir luego del crimen de Kosteki y Santillán. Es decir, tenía la presidencia al alcance de la mano y con una alta intención de voto, según las encuestas. Incluso tenía virtudes: no se le achacaba ningún escándalo por corrupción en época del “que se vayan todos” y hasta manejaba su propio auto siendo gobernador, sin custodios.

“¡Cuarena y un veces no es no!” exclamó ante los periodistas que volvían a preguntarle por el ofrecimiento de Duhalde cuando fue citado a la Casa Rosada. 

Pero la frase que lo marcará es otra y lo curioso es que lo que realmente dijo es distinto a cómo la memoria popular la atesora. Al declinar de la candidatura, afirmó: “He visto algo que quizás yo no lo pueda decir en público, quizás no lo voy a decir nunca. Algo vi que seguramente no me terminó de convencer”.

Con todo, las palabras que quedaron para la posteridad fueron similares y más sintéticas: “Vi algo que no me gustó”.

En aquel momento comenzó a surgir el rumor detrás de esa negativa. Se aseguraba que Carlos Menem -que luego ganaría la primera vuelta pero debido al rechazo que generó posteriormente se vio obligado a no seguir- lo había extorsionado con vídeos íntimos. 

Reutemann sería tentado nuevamente a finales de ese año y la respuesta sería la misma. El panorama para gobernar el país no era óptimo, según la visión de las embajadas de los países centrales. Tampoco quería quedar en el medio de la disputa entre Duhalde y Menem, a quien consideraba su padrino en la política. Finalmente, fue Néstor y así se escribió la historia reciente de Argentina.

Pero quedó flotando en el ambiente la frase, que dejó más de una interrogante. 

A fin de año, Duhalde ensayó una explicación “¿Qué le pasó a Reutemann?”, le preguntaron entonces. “Lole ha tenido un año muy malo, él, personalmente. Incluso ha somatizado las dificultades de su provincia y tuvo problemas en la espalda, en el talón de Aquiles, estomacales, aquí, allá… Yo creía que era la persona adecuada”, sostuvo.

Lole tardó años en explicar aquella decisión. “No me veía ahí adentro en la Casa Rosada, en la Quinta de Olivos, en el Tango 01 hecho pelota”.

Pero también solía decir: “En política a veces hay que contar hasta diez antes de dar una respuesta. Yo, cuando me ofrecieron la candidatura, conté hasta dos y dije que no”.