Facundo Leonel Rico Castro tenía 37 años, era ingeniero electrónico recibido en la Universidad Nacional de San Juan y llevaba una década construyendo su carrera profesional en España, donde se había convertido en un especialista reconocido en energías renovables. El pasado 14 de julio fue encontrado muerto en su departamento del barrio Las Tablas, en Madrid, con 13 puñaladas en la espalda, el omóplato y el abdomen.
Su camino profesional arrancó en San Juan, donde hizo sus primeras armas con una pasantía en el Instituto Nacional de Prevención Sísmica y como asistente de cátedra en la universidad. En 2016 viajó a España para continuar sus estudios en la Universidad Carlos III de Madrid y desde entonces no paró de crecer: pasó por Entec Solar, QPV y finalmente DNV, donde apenas un mes antes de su muerte había sido ascendido a Ingeniero de Proyectos en GreenPowerMonitor. “Espero con ilusión este nuevo capítulo y los retos que vienen”, había escrito en LinkedIn.
La Policía Nacional de España ya cerró la investigación. El principal sospechoso es Alberto Juan, un ingeniero español de 65 años que habría ingresado al departamento de Rico —sin forzar la puerta, lo que indica que se conocían— y lo atacó con gas pimienta antes de apuñalarlo. El móvil habría sido un ataque de celos: Juan sospechaba que su esposa, de unos 50 años, mantenía una relación sentimental con el argentino. Las autoridades confirmaron que ambos asistían al mismo gimnasio, cercano al domicilio de Rico, aunque no pudieron confirmar la supuesta infidelidad.
Las cámaras de seguridad del edificio y el testimonio del portero permitieron reconstruir la salida de Juan tras el ataque. Al día siguiente, el sospechoso se quitó la vida en una garganta natural en las cercanías de La Adrada, provincia de Ávila, donde tenía una segunda vivienda con su esposa.
