La histórica imagen de vendedores ambulantes recorriendo las playas de Río de Janeiro comenzó a cambiar. La alcaldía carioca inició la segunda etapa del Programa de Tolerancia Cero, una política que busca erradicar el comercio ilegal en la costa y retirar la infraestructura utilizada para abastecer los puestos de venta no autorizados.

Como parte de esta nueva fase, las autoridades clausuraron dos depósitos clandestinos ubicados en Copacabana, desde donde se distribuían productos hacia los vendedores que operaban sin habilitación en las playas más turísticas de Brasil.

Comercio ilegal en las playas

El operativo fue realizado de manera conjunta entre la Alcaldía de Río de Janeiro y el Gobierno del Estado. Durante los procedimientos se incautaron nueve toneladas de equipamiento y 55 kilogramos de alimentos en mal estado, además de detectarse conexiones clandestinas de electricidad en varios locales comerciales.

Según explicó el secretario municipal de Orden Público, Marcus Belchior, el programa busca impedir que las organizaciones dedicadas al comercio ilegal vuelvan a ocupar el espacio público.

“El objetivo es proteger a los trabajadores legalmente autorizados, recuperar las playas para la población y desmantelar la estructura logística y financiera que sostiene el comercio ilegal”, afirmó el funcionario.

Las autoridades estimaron que los depósitos intervenidos generaban ingresos diarios cercanos a los 8.800 reales para las organizaciones responsables de abastecer la venta clandestina.

¿Qué cambia?

La nueva política no prohíbe toda la actividad comercial en la costa, sino que busca eliminar únicamente los puestos y vendedores que funcionan sin autorización.

La Municipalidad aclaró que continuará habilitando espacios destinados al comercio formal, como el Mercado Nocturno de Copacabana, la feria de artesanos Feirarte y depósitos especialmente autorizados para quienes cumplen con la normativa vigente.

En paralelo, se reforzarán los controles diarios en las playas de Leme, Copacabana, Ipanema y Leblon, con patrullajes permanentes, monitoreo mediante tecnología y operativos de inspección para evitar que los puestos ilegales vuelvan a instalarse.

El programa de “Tolerancia Cero”

La iniciativa comenzó a implementarse a principios de julio y, en una primera etapa, estuvo enfocada en recuperar la circulación peatonal sobre los paseos costeros, eliminando estructuras irregulares que ocupaban el espacio público.

Ahora, la segunda fase apunta directamente a la logística del comercio clandestino mediante el cierre de depósitos, el decomiso de mercadería y la aplicación de multas a los responsables.

En los operativos participaron agentes de distintas áreas municipales, personal sanitario, fuerzas de seguridad, empresas de servicios públicos y organismos de control urbano, en un despliegue coordinado basado en informes de inteligencia.