Jerónimo Allende, abogado.

Antes de que la tragedia lo ubicara la madrugada de este viernes del otro lado de un expediente penal, Jerónimo Allende era un nombre asociado a una de las organizaciones de rescate animal más activas de Mendoza. El abogado penalista de 38 años había construido su perfil público alrededor de la defensa de los derechos de los animales, especialmente de caballos víctimas de maltrato, una actividad que lo llevó a protagonizar causas judiciales consideradas históricas en la provincia.

En las últimas horas, ese mismo profesional iba a ser imputado por homicidio culposo luego de atropellar y matar a un jubilado de 74 años en Maipú, después de haber consumido alcohol, según revelaron fuentes judiciales y policiales a El Sol.

La investigación quedó a cargo de la fiscal de Tránsito Giselle Lana, quien deberá definir la situación procesal del letrado mientras avanza la incorporación de pruebas. En paralelo, su defensor, el abogado Federico Ábalos, presentó un pedido para que recupere la libertad; planteo que también iba a ser resuelto debido a que la figura penal bajo análisis era excarcelable. Por lo que se desprende del caso, Allende embistió a la víctima y se fue de la escena para luego retornar casi dos horas después.

Por lo que se desprende del caso, el siniestro ocurrió antes de las 0.30, en la intersección de calles Ozamis Sur y la ruta provincial 60, en Lunlunta. Varios llamados al 911 alertaron que un peatón había sido embestido por un auto blanco que, lejos de detenerse, escapó por la ruta en dirección oeste.

La escena del accidente.

Cuando llegaron los primeros policías, inspectores de Tránsito Municipal y una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), una médica solo pudo constatar la muerte del hombre, que permanecía tendido sobre la calzada. Horas después fue identificado como Ernesto Flores, un jubilado de 74 años domiciliado en el barrio San Francisco de Coquimbito.

Durante más de una hora y media, los policías trabajaron sin conocer quién manejaba el vehículo involucrado. La situación dio un giro cerca de las 2, cuando Allende se presentó por sus propios medios en el lugar.

De acuerdo con los datos incorporados a la causa, el letrado manifestó que, tras el impacto, sufrió un estado de shock. En lugar de permanecer en la escena o asistir a la víctima, condujo hasta la casa de su padre, donde dejó guardado el Toyota Corolla blanco que manejaba –justamente, propiedad de su papá– y luego pidió a su hermano que lo llevara nuevamente hasta el lugar del siniestro en otro vehículo.

Para ese momento, el operativo policial ya estaba en marcha y el tránsito permanecía restringido. Personal municipal le practicó el test de alcoholemia, que arrojó 0,64 gramos de alcohol por litro de sangre, un resultado positivo que quedó incorporado como una de las principales pruebas de la causa. Fuentes judiciales y policiales agregaron que Allende había consumido fernet antes de conducir.

Por disposición de la fiscalía, el abogado fue trasladado hasta donde había quedado el Corolla para que personal de Policía Científica realizara las pericias accidentológicas. Posteriormente, el auto fue secuestrado y trasladado a la Comisaría 47ª, donde continuaba a disposición de los investigadores.

La pesquisa buscará establecer, entre otros aspectos, la velocidad a la que circulaba el automóvil, la dinámica del impacto y otras circunstancias que rodearon la fuga, elementos que serán determinantes para el avance del expediente.

Del fútbol al derecho animal

Hasta este fin de semana, Allende era reconocido por una trayectoria muy distinta a la que actualmente lo vincula con el Ministerio Público.

Su primer proyecto de vida estuvo ligado al fútbol. Realizó inferiores en Godoy Cruz, pasó por Defensa y Justicia y continuó jugando en clubes mendocinos con la expectativa de llegar al profesionalismo. Sin embargo, reiteradas lesiones en ambas rodillas terminaron frustrando esa carrera.

Ese cambio de rumbo lo llevó a estudiar Derecho. Con el tiempo orientó su actividad profesional hacia una especialización poco frecuente: el derecho animal.

Fundó la Protectora Equina Mendocina Podemos Ayudarlos (PEMPA), desde donde encabezó rescates de caballos sometidos a maltrato, abandono y faena clandestina. Su trabajo también tuvo repercusión en los tribunales.

Entre los antecedentes más relevantes figuran resoluciones que reconocieron por primera vez en Mendoza a equinos rescatados como seres sintientes y sujetos de derecho, además de haber impulsado una de las primeras condenas de cumplimiento efectivo por maltrato animal en la provincia.

Ese perfil convirtió a Allende en un referente del proteccionismo animal mendocino, con una presencia frecuente en procedimientos de rescate y causas vinculadas al bienestar de los animales.