Este jueves el jefe de gabinete Santiago Cafiero asistirá a la Cámara de Senadores para brindar su informe de situación, pero previo a esto elaboró un informe de unas 1.000 páginas donde da cuenta de cómo fueron las negociaciones con el laboratorio Pfizer y las razones por las que el Gobierno nacional decidió recibir la cantidad mínima de dosis a través del mecanismo COVAX.
Consultado por los senadores -que envían anticipadamente sus preguntas-, Cafiero señaló que luego de que el Congreso sancionó la Ley 27.573 de vacunas, el laboratorio “expuso en sus negociaciones la necesidad de contemplar cláusulas con mayores requerimientos que superaban las excepcionalidades previstas en la mencionada normativa”.
De esa manera, el funcionario nacional sostuvo que “las dificultades en relación a la compañía norteamericana no radicaron en quien firma el contrato, sino en dos problemas”.
Y detalló: “El primero tenía que ver con el planteo de excluir la negligencia no solo del contrato, sino también de la ley mencionada, lo que implicaba la modificación de una norma. El segundo problema se relaciona con los criterios para la aceptación de la garantía con contragarantía de ejecución en el exterior. Estos son los dos puntos sobre los que no se ha llegado a un acuerdo”.
COVAX
En cuanto a COVAX, Cafiero tuvo que responder al hecho de por qué el Gobierno pidió el piso del 10% del total de hasta 9 millones que le correspondían al país por ser miembro de la alianza COVAX, cuando el máximo era del 40% de la población vulnerable. En este punto, el funcionario de Alberto Fernández calificó la decisión de “inteligente”.
“Se optó por un mecanismo del 10% de las dosis por una evaluación de costo-beneficio y oportunidad”, respondió. Y recalcó: ” De haber sido una mayor cantidad de dosis, se debería haber anticipado mayor cantidad de dólares contra un contrato que no ofrecía, en ese momento, ninguna garantía respecto del plazo de entrega, vacunas a entregar y condiciones contractuales”.
De la misma forma, Cafiero indicó que “si se hubiera elegido cubrir un 20% de la población, se tendría que haber anticipado más de USD 60 millones en aquel momento y la situación que tendríamos hoy sería igual a la actual. Es decir, se estaría esperando que se celebren contratos y prontos a recibir las primeras vacunas que se ajustaron ahora. En ese sentido, fue una relación costo-beneficio más que oportuna”.
E incluso recordó que “ningún país del mundo tiene un cronograma de entregas confirmado. Por el contrario, Argentina tiene contratos bilaterales, con cronogramas de entrega comprometidos”.
