El presidente argentino Javier Milei recibió este miércoles por la mañana a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, en la Casa Rosada, tras compartir una cena privada la noche anterior en la Residencia de Olivos. La reunión se extendió por más de una hora y culminó con ambos líderes saludando desde el histórico balcón de la sede presidencial.
Meloni llegó al país el martes por la tarde y, en ausencia de Milei y del canciller Gerardo Werthein, quienes regresaban de la cumbre del G20 en Río de Janeiro, fue recibida en Aeroparque por el vicecanciller Eduardo Bustamante y una formación de Granaderos. A pesar del hermetismo que rodeó su llegada, por la noche fue agasajada en Olivos en un encuentro que, según fuentes oficiales, reflejó la afinidad ideológica y el enfoque compartido sobre conflictos globales.
La jornada oficial comenzó con la llegada de la primera ministra a la Casa Rosada a las 11 de la mañana, donde fue recibida por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, con quien mantuvo un breve diálogo antes de ser saludada por el presidente. Imágenes oficiales captaron un ambiente distendido, con risas y abrazos entre los líderes.
Más tarde, Meloni participó de un acto simbólico con la colocación de una ofrenda floral en el monumento al general José de San Martín, en Retiro, y por la tarde asistió a una gala organizada por la embajada italiana en el Teatro Coliseo. El evento incluyó un espectáculo de ballet y fue parte de las actividades protocolares de su visita.
Un vínculo en crecimiento
La relación entre Milei y Meloni, marcada por una afinidad política, viene consolidándose desde hace tiempo. La líder de los ultraderechistas Hermanos de Italia ha expresado en varias ocasiones su admiración por el mandatario argentino, felicitándolo personalmente tras su victoria electoral hace un año.
El vínculo se fortaleció con el primer encuentro en Roma en febrero pasado, durante la visita de Milei al Papa Francisco. Posteriormente, Meloni invitó al presidente argentino al G7 realizado en junio en Apulia, un gesto que subrayó la relevancia de la relación bilateral.
Ambos líderes comparten un entusiasmo por el reciente triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y barajan la posibilidad de impulsar una “Liga de Naciones Conservadoras”, un organismo multilateral orientado a defender el capitalismo, la propiedad privada y las libertades individuales. Aunque el proyecto aún está en etapa inicial, podría marcar un hito en las relaciones internacionales al retomar el concepto de la Liga de Naciones de los años 1920.
