Los diputados nacionales del PRO, Alejandro Bongiovanni y Daiana Fernández Molero, presentaron un proyecto para derogar la Ley 27.642, denominada “Etiquetado Frontal de Alimentos”. Ante la avanzada, el radical Julio Cobos defendió la norma y apuntó contra quienes “responden a la presión” de las empresas alimentarias.
Para Cobos, el Etiquetado Frontal responde a una política pública de largo plazo que, mediante el transcurso del tiempo, se va a poder ver el impacto de la misma en términos de consumo de alimentos y de prevalencia de obesidad. En ese sentido, se refirió a la postura de Bongiovanni y Fernández Molero.
“Les recuerdo a aquellos que quieren adoptar medidas simplistas o que responden a la presión de la industria, que la salud comienza por la alimentación y es nuestra responsabilidad hacer que esto no sea un simple enunciado”, finalizó Cobos
La norma fue sancionada en octubre de 2021 en la que obliga a las marcas a exponer datos sobre los productos a través de un sistema de etiquetado que advierte cuando tiene excesos de un ingrediente.
Para el ex vicepresidente, la promulgación de la ley fue un avance “fundamental en la lucha por la salud pública, proporcionando a los consumidores herramientas claras para tomar decisiones informadas sobre su alimentación”.
El diputado por Mendoza de la Unión Cívica Radical precisó que, a pesar del poco tiempo que tiene la ley en vigencia, algunos organismos realizaron estudios sobre el impacto que tuvo el Etiquetado Frontal.
Según informes del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, junto a CEPEA y la carrera de Licenciatura en Nutrición de la UCA que alrededor de la mitad de las personas encuestadas prefieren elegir una alternativa de compra, en caso de que haya disponible un producto sin sellos o con menos sellos.
A su vez, la intención de compra de productos con sellos de advertencia disminuye a medida que las personas prestan atención a la información y consideran la saludabilidad del producto.
“Si bien existen algunos estudios, en el caso de Argentina aún es muy corto el periodo de tiempo en el que lleva implementada en forma efectiva la norma, por lo que aún falta rodaje para medir el impacto real de esta política; pero sí podemos citar la experiencia de otros países que llevan más tiempo con el sistema de etiquetado, por ejemplo: Chile”, aseguró Cobos.
Otro punto de la norma era que este tipo de productos no pueden tener publicidad comercial dirigida a niños, niñas y adolescentes ni ser vendidos en entornos escolares con el fin de prevenir la malnutrición y enfermedades crónicas no transmisibles.
“Fue una forma concreta de enfrentar la pandemia de obesidad en la población, fundamentalmente la obesidad infantil; es decir que el Congreso dio respuesta a un problema real e innegable, aunque parece ahora que algunos con suma liviandad quieren darle la espalda a la salud de la población”, manifestó el legislador nacional.
Los cuestionamientos de los diputados del PRO aseguran que el Estado trata al consumidor “no solo como un niño, sino como un niño medio idiota” y que la ley solo sirvió para “confundir” a los argentinos y en entorpecer el comercio internacional de productos argentinos.
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