El dólar blue saltó otros $4 este martes y alcanzó los $220. Acumula una suba de $12 en tres jornadas.
La divisa paralela se mantiene en una tendencia alcista que se registra en medio de tensiones en el mercado por el derrumbe de los bonos en pesos ajustados al índice de inflación.
El lunes tuvo un incremento de $6 respecto al cierre del viernes. Este martes, en tanto, la moneda estadounidense en el mercado negro llegó a cotizar a $217 para la compra y $220 para la venta.
De esta manera, está a un paso de su récord histórico de $223.
El mismo rumbo tuvieron los dólares financieros: el contado con liqui o CCL, el que utilizan las empresas, subió a $238, y el MEP, que se negocia en la bolsa porteña, a $230.
La cotización del dólar blue es superior a la del dólar oficial y la brecha suele aumentar cuando sube el control de cambios o se incrementan las restricciones para la compra al precio oficial. Se trata del dólar que no se adquiere en bancos ni en casas de cambio oficiales, sino en las llamadas “cuevas”.
El dólar oficial, en tanto, cotiza estable al inicio de la jornada en $121,25 para la compra y $127,25 para la venta en las pantallas del Banco Nación (BNA).
En cuanto a los dólares financieros, estos se comportan de manera variable, siendo que el dólar MEP -a través del AL30- comenzó con una suba mínima de 1% y el dólar CCL -con el GD30- cotiza con una suba minúscula, marcando valores de $ 229 y $ 237 respectivamente.
Los dólares alternativos se despertaron sobre el final de la semana pasada tras un veranito que se extendió entre febrero y mayo y que los mantuvo muy por debajo del dólar oficial y de la inflación, que avanzó cerca de 29% en los primeros cinco meses del año.
Estos dólares suben porque la semana pasada los inversores pusieron fin a la bicicleta financiera en la que se habían embarcado en los últimos meses y que consistía en comprar bonos en pesos que se ajustan por CER (es decir, por inflación) y aprovechar a hacer una diferencia, ya que los dólares alternativos se mantenían estables.
Pero algo se quebró la semana pasada, cuando los inversores institucionales empezaron a vender masivamente estos bonos ante el temor de que se arme una bola de vencimientos ajustados por inflación que el gobierno no pueda controlar. Y esos pesos fueron a buscar refugio al dólar.
