La Cámara de Diputados renovará 127 bancas en las elecciones de este domingo y todo indica que se consolidará un escenario de fuerte polarización entre el peronismo y La Libertad Avanza (LLA). Entre ambos espacios concentrarán alrededor del 80% de los escaños, lo que marcará el pulso político del Congreso durante los próximos dos años.
A pesar de la disputa entre los dos grandes bloques, los llamados “espacios del medio” volverán a tener un rol clave, ya que fueron los facilitaron la aprobación de leyes importantes para el Gobierno —como la Ley Bases y el paquete fiscal—, pero también acompañaron proyectos que el oficialismo rechazaba, como los vinculados a Discapacidad, el Hospital Garrahan y el financiamiento universitario. En los últimos meses el común denominador fue el derrotero legislativo del gobierno de Milei en ese recinto, como así también en el Senado.
Una de las principales novedades será la irrupción de un nuevo bloque político denominado Provincias Unidas (en Mendoza liderado por Jorge Difonso), integrado por gobernadores que buscan fortalecer la representación federal en el Congreso. Entre ellos se destacan Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Gustavo Valdés (Corrientes). Este espacio espera reunir unas 25 bancas y convertirse en un árbitro parlamentario entre La Libertad Avanza y el peronismo, lo que podría definir el destino de las principales reformas económicas e institucionales.
El escenario optimista del oficialismo
El oficialismo, junto al PRO y una parte de la UCR, confía en alcanzar unas 93 bancas tras la renovación, un número que le permitiría mantener el tercio necesario para sostener los vetos presidenciales. LLA cuenta actualmente con 37 diputados y el PRO con 35; entre ambos ponen en juego 29 escaños. El Gobierno apuesta a sumar nuevos legisladores en distritos grandes como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires, además de reforzar presencia en provincias del norte y la Patagonia.
Si la proyección se cumple, la alianza oficialista quedaría compuesta por 67 diputados libertarios, 22 del PRO, tres radicales y un entrerriano alineado con el gobernador Rogelio Frigerio. También se sumarían los tres radicales de la denominada “Liga del Interior” y otros aliados provinciales, con los que el oficialismo buscará consolidar un bloque sólido de cara al segundo tramo del gobierno de Javier Milei.
La oposición busca superar los 100 diputados
Por su parte, el peronismo pone en juego 46 de sus 98 bancas actuales, aunque confía no solo en retenerlas sino en superar el centenar de escaños. Según estimaciones parlamentarias, el justicialismo podría obtener 15 bancas en Buenos Aires, tres en la Ciudad, tres en Santa Fe, dos en Mendoza y dos en Chaco, además de escaños en provincias del norte y sur del país. A esas cifras se podrían sumar los tres diputados tucumanos que responden al gobernador Osvaldo Jaldo, quien mantiene su propio bloque denominado Independencia.
El rol de las demás fuerzas
El bloque de Provincias Unidas, impulsado por los gobernadores, buscará capitalizar su influencia en distritos como Córdoba (cuatro bancas), Santa Fe (tres), Corrientes (dos), Jujuy (dos) y otras provincias patagónicas. Además, esperan incorporar a referentes como Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot, así como legisladores de espacios afines como Encuentro Federal y Democracia para Siempre. Con esa estructura, el sector alcanzaría las 25 bancas, con Pichetto como eventual presidente del bloque.
En tanto, la izquierda intentará conservar su representación con cinco diputados, mientras que la Coalición Cívica afronta una fuerte reducción y solo cuenta con dos bancas con mandato vigente hasta 2027.
De esta forma, el Congreso que surja de las urnas tendrá un equilibrio más ajustado, con dos polos fuertes —el oficialismo libertario y el peronismo— y un grupo de bloques provinciales con peso decisivo para negociar las leyes que definirán la próxima etapa política del país.
