El piloto del avión de la empresa iraní-venezolana Emtrasur, Gholamreza Ghasemi, junto a otros dos miembros de la tripulación, presentaron un escrito al juez federal Federico Villena, que está a cargó de la causa que los acusa de desviar fondos que habrían sido utilizados para financiar actividades terroristas.
Si bien no respondieron preguntas, la audiencia duró más de tres horas, ya que intervino un traductor público, además de tomar los datos personales de los tres imputados. Por la misma causa, el pasado lunes, dos tripulantes venezolanos, que también están imputados, declararon ante Villena.
Según la DAIA que actúa como querellante en la causa, los cinco tripulantes están sospechados de haber participado “en una operación comercial lícita con el fin de obtener dinero y/o bienes con la intención de ser utilizados o a sabiendas de que serán utilizados en todo o en parte para financiar a organizaciones consideradas terroristas”.
La prueba más contundente que se tiene en contra del piloto de la aeronave, Gholamreza Ghasemi, es un informe aportado por el FBI, que lo vincula con el grupo terrorista iraní Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, como también a Hezbollah.

“La Fuerza Quds ha tenido una larga historia apoyando la milicia de Hezbollah, paramilitares, y actividades terroristas, proveyendo liderazgo, financiamiento, armas, inteligencia, y soporte logístico”, según el informe de los servicios de inteligencia estadounidense.
Dicho documento afirma: “Las Fuerzas Quds operan un campo de entrenamiento para Hezbollah en el Valle de Bekaa en el Líbano y han reportado entrenamiento para más de 3.000 soldados en los cuarteles que tiene la Guardia Revolucionaria en Irán”.
Un escrito presentado por la DAIA en el juzgado de Lomas de Zamora, remarca la importancia de las pruebas que se encontraron en el teléfono de Ghasemi.
“Los antecedentes profesionales y comerciales de Ghasemi no parecen compatibles con la actividad que pretende haber desarrollado en el Boeing cuestionado. Contradice la lógica que una persona, con su expertise y cargos jerárquicos en diferentes empresas, venga a Argentina transportando una irrelevante carga de autopartes”, reza el informe.
Además, la presentación agrega que “aunque se pretenda que hacía las veces de instructor para la tripulación venezolana, vale la pena subrayar que, aunque dicha ‘excusa’ se escuchara por primera vez de nuestro Secretario de Inteligencia- Agustín Rossi-, no existían en la aeronave al momento del arribo papel alguno que diera cuenta de dicha finalidad lo que es internacionalmente obligatorio”.
Por su parte, en su declaración del día lunes, Víctor Manuel Pérez y Mario Arraga Urdaneta, tripulantes venezolanos de la aeronave, insistieron que los iraníes cumplían el rol de instructores de vuelo.
“Hemos tenido que viajar con una tripulación compuesta por 19 personas, justamente porque, tal como hemos referido en diversas oportunidades, Venezuela no cuenta actualmente con pilotos capacitados para poder manejar una aeronave de tal magnitud, motivo por el cual nuestros pilotos se encontraban siendo capacitados por los ciudadanos iraníes“, declaró Urdaneta.
