El arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, advirtió que los pobres ya no son sólo explotados sino sobrantes, al trazar un diagnóstico de la realidad sociopolítico- religiosa del país ante sus pares latinoamericanos. “Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada, en su misma raíz, la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia o sin poder, sino que se está afuera.

    Los excluidos no son explotados sino sobrantes”, denunció el purpurado porteño. Al intervenir ayer en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que delibera en la ciudad brasileña de Aparecida, el presidente del Episcopado argentino se refirió a quienes quedaron afuera del sistema a causa de la economía liberal, alertó por el avance de la secularización y reflexionó sobre la pérdida de fieles en el país.

    En tanto, los obispos de la región coincidieron en advertir que la inequidad social “aumenta de manera rápida y dramática” en Latinoamérica, donde –precisaron– 40 por ciento de la población es pobre y 15,4 por ciento, indigente. Asimismo, admitieron que en 50 años, la Iglesia católica perdió 20 por ciento de fieles. En esa asamblea, el cardenal Bergoglio fue elegido por amplia mayoría de votos, según confirmaron a DYNfuentes eclesiásticas, como presidente de la comisión redactora del documento final de la reunión continental que culminará el 31 de mayo y cuyo texto deberá ser revisado previamente por el papa Benedicto XVI.

    El primado aseguró que Argentina tiene una mayoría de bautizados, aunque consideró que una buena parte de los creyentes presenta una evangelización superficial. “En necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe, en muchos casos, a una evangelización superficial de gran parte de la población”, planteó. Bergoglio reconoció: “La tradición católica de nuestro pueblo se enfrenta hoy con el desafío del pluralismo religioso y de la proliferación de movimientos religiosos”. No obstante, rescató “mayores estructuras de comunión y participación mediante los planes pastorales de conjunto, asambleas pastorales y sínodos diocesanos” y valoró “la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia”.