El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona volvió a ponerse en marcha en San Isidro tras casi un año de interrupción. La jornada inicial estuvo marcada por los alegatos de apertura de las partes, la presencia de familiares del ex futbolista y manifestaciones de fanáticos que volvieron a reclamar justicia por el fallecimiento del ídolo.
En el banquillo de los acusados se sentaron siete imputados vinculados al equipo médico que lo asistía: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la coordinadora médica Nancy Edith Forlini, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador Mariano Perroni y el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna. También asistieron familiares directos, entre ellos Dalma, Gianinna y Jana, además de Verónica Ojeda y las hermanas del ex jugador.
El debate comenzó con la exposición de la fiscalía, que describió al equipo tratante como un “grupo de improvisados” y sostuvo que hubo múltiples señales de alarma que no fueron atendidas. En esa línea, se planteó que no se tomaron medidas para evitar el desenlace fatal y se anticipó la presentación de pruebas, incluidas comunicaciones entre los implicados.
Desde las querellas, los abogados de la familia endurecieron la postura y hablaron directamente de un “asesinato”, al sostener que el ex futbolista estuvo en condiciones de abandono y sin los controles médicos necesarios. Según plantearon, el estado de salud era crítico y, aun así, no se contaba con los recursos adecuados para su atención.
Las defensas, por su parte, rechazaron las acusaciones y adelantaron que buscarán demostrar que la muerte se produjo por causas naturales, como un infarto o una arritmia. Incluso hubo declaraciones que generaron tensión en la sala, como la de uno de los abogados que aseguró que el propio Maradona no habría querido que uno de los imputados fuera condenado, lo que provocó reacciones entre los familiares.
El tribunal, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, fijó pautas para el desarrollo del proceso y pidió a las partes que informen con anticipación los testigos de cada audiencia. Tras esta primera jornada, el juicio continuará con la etapa de testimoniales, en un proceso que buscará determinar responsabilidades en una de las muertes más conmocionantes del país.
