En medio de las negociaciones que el gobierno argentino mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el organismo emitió un comunicado en el que sugirió una devaluación, insistió en que se elimine el cepo al dólar de manera gradual, tener un “régimen cambiario simplificado” y no con múltiples tipos de cambio, restringir las intervenciones sobre el dólar en el mercado, y mantener una política monetaria “estricta” y un ajuste fiscal amistoso con el crecimiento para fortalecer la economía.
Esto se desprende del Informe del Sector Externo, o “External Sector Report”, difundido este miércoles. Se trata de un trabajo que se publica todos los años desde 2012.
Esto es una pauta acerca de la mirada del staff sobre la economía argentina en medio de la negociación liderada por el ministro de Economía, Sergio Massa para concluir una nueva revisión del programa vigente.
Según reportan los medios económicos, es la primera vez que el Fondo menciona en su informe la necesidad de ir a un “régimen cambiario simplificado”.
Ya se había planteado anteriormente cuando se aprobó la última revisión del programa vigente, que hacía falta “racionalizar el régimen cambiario” para hacer frente a los nuevos desafíos que había impuesto la sequía y la necesidad de implementar un “paquete de políticas más sólido”.
Desde el Ministerio de Economía habían dicho que la simplificación del régimen cambiario formaría parte de la revisión del programa.
Algo que señala el informe es que el cepo y la multiplicidad de tipos de cambio “generalmente han ayudado a contener las salidas de capital, pero han introducido distorsiones que desalientan el comercio y la inversión extranjera”, y que esas medidas “no sustituyen a políticas macroeconómicas sólidas”.
En su análisis, consideraron que el tipo de cambio real promedio debió haber sido entre un 15 y un 20 por ciento mayor, que debería tener como objetivo el país para bajar la deuda externa y comenzar a recuperar el acceso a los mercados.
Respecto de la cuenta corriente de la Argentina, el Fondo estimó que, pese a la sequía, terminará este año con un saldo positivo, principalmente por la caída de las compras al exterior debido a las restricciones oficiales y a una menor actividad económica, y una mejora de los términos de intercambio.
El organismo espera que, a mediano plazo, el saldo positivo de la cuenta corriente llegue al 1% del producto gracias al giro del balance energético y de servicios.
“La consolidación fiscal amistosa con el crecimiento, combinada con una política monetaria estricta y un régimen cambiario simplificado, sigue siendo esencial para moderar el crecimiento de la demanda interna, fortalecer la balanza comercial, reconstruir las reservas internacionales, recuperar el acceso al mercado y garantizar la sostenibilidad fiscal y de la deuda externa”, señalaron.
“Además, se requieren reformas estructurales para impulsar la capacidad exportadora de Argentina y fomentar la inversión extranjera directa. A medida que se restablecen la estabilidad y la confianza, será necesario considerar una flexibilización gradual basada en condiciones de las medidas de control de capitales y se deben eliminar las prácticas de monedas múltiples y las restricciones cambiarias”, consignó el organismo.
Con información de La Nación.
