El Ejército ruso lanzó una nueva ofensiva con misiles y drones contra objetivos militares, fábricas de armamento y centros logísticos en Kiev y otras zonas de Ucrania. El ataque ocurrió después del cese de fuego acordado durante la visita de enviados de Donald Trump, que habían mantenido reuniones con Vladimir Putin y Volodimir Zelenski.
La tregua duró apenas 72 horas. Rusia retomó durante la madrugada de este martes los ataques contra Kiev y su región con una ofensiva que tuvo como principales objetivos instalaciones vinculadas con la producción de drones, depósitos militares y centros logísticos. Los bombardeos también alcanzaron infraestructura estratégica en la región de Odesa.
Sin embargo, desde Ucrania señalaron que el “ataque masivo y horrendo contra Kiev dañó zonas residenciales y mató al menos a dos personas“.
Entre los objetivos señalados por Moscú aparece la Planta de Radio de Kiev, dedicada a la fabricación de componentes para drones de reconocimiento y ataque, incluidos modelos de largo alcance. También fueron atacadas la Planta de Hormigón Armado, donde se producían ojivas para misiles de crucero y drones, y la planta Element UA, especializada en componentes para vehículos aéreos no tripulados.
La ofensiva se extendió además a instalaciones de almacenamiento y ensamblaje. Según la versión rusa, fue alcanzado un complejo de Ukrspetssystems donde se ensamblan y almacenan drones Shark, además de otros talleres destinados a la fabricación de vehículos aéreos no tripulados.
En Bila Tserkva, en la región de Kiev, también fue atacada la empresa Aves de Combate de Ucrania, vinculada al desarrollo y producción de drones. Moscú aseguró que entre los blancos se encontraban instalaciones relacionadas con el modelo T-R-X, con un alcance declarado de hasta 450 kilómetros.
También hubo ataques sobre Odesa
La nueva ofensiva no se concentró exclusivamente en la capital. Las fuerzas rusas también bombardearon objetivos en la región de Odesa, donde fue atacado un taller de ensamblaje de drones y un buque de carga ubicado en el puerto de Chornomorsk.
Según el Ministerio de Defensa ruso, el barco transportaba combustible y lubricantes destinados a las fuerzas ucranianas.
También fue alcanzada la subestación eléctrica Dnestrovskaya, que abastecía de energía a instalaciones portuarias ucranianas en el mar Negro.
En la región de Kiev, en tanto, se reportaron daños en la base aérea de Vasilkiv, un depósito de combustible situado en Borispil y una instalación de inteligencia electrónica y radiotelegráfica del Servicio de Seguridad de Ucrania.
Dos muertos y críticas de Ucrania
Las autoridades ucranianas confirmaron víctimas fatales y cuestionaron el momento elegido por Moscú para reanudar los ataques. El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, afirmó que al menos dos personas murieron como consecuencia de la ofensiva y acusó a Rusia de llevar adelante un “terrorismo sin sentido”.
El funcionario también remarcó que los bombardeos se produjeron inmediatamente después de la salida de Ucrania de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. “Sus misiles balísticos suenan más fuerte que sus palabras sobre diplomacia“, escribió Sibiga en la red social X, en una referencia directa al presidente ruso Vladimir Putin.
La secuencia volvió a poner en evidencia la fragilidad de los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo que permita detener la guerra, iniciada con la invasión rusa de febrero de 2022.
