El inicio de 2026 quedó marcado por una tragedia en Suiza. Un incendio ocurrido durante la madrugada del 1° de enero en el bar Le Constellation, ubicado en la ciudad turística de Crans-Montana, provocó la muerte de varias decenas de personas y dejó cerca de un centenar de heridos, según estimaciones preliminares difundidas por autoridades policiales y medios locales.

La magnitud del siniestro generó una fuerte conmoción tanto en la población local como en el ámbito internacional, debido al carácter cosmopolita de esta reconocida estación de esquí, frecuentada por turistas de distintos países durante las celebraciones de Año Nuevo.

El comandante policial Frederic Gisler confirmó que“varias decenas de personas se presumen muertas” y que alrededor de cien heridos fueron trasladados a centros de salud de la región. Todos ellos están recibiendo atención médica, mientras continúa el trabajo de identificación de las víctimas, una tarea dificultada por la gravedad de las quemaduras.

Desde la Policía Cantonal de Valais se informó que el incendio se produjo tras una explosión registrada alrededor de la 1.30 (hora local), aunque su origen exacto todavía no pudo ser determinado. Las autoridades descartaron de manera oficial la hipótesis de un atentado.

El Ministerio de Exteriores de Italia indicó que la policía suiza maneja una cifra estimada de unas 40 víctimas fatales y advirtió que no se descarta la presencia de ciudadanos extranjeros entre los fallecidos. “En una estación tan internacional como Crans-Montana es probable que tengamos que lamentar víctimas del exterior”, señaló Gisler.

Las autoridades aclararon que el incendio no habría sido provocado de manera intencional, aunque subrayaron que la investigación se encuentra en una etapa inicial y que aún restan peritajes clave para establecer cómo se inició el fuego.

Horas después del siniestro, ambulancias continuaban apostadas frente al bar, cuyas ventanas aparecían destruidas. Medios locales describieron un fuerte olor a quemado que aún persistía en el ambiente y reconstruyeron escenas de pánico y confusión.

Testigos relataron que, en un primer momento, muchos asistentes confundieron la explosión con los fuegos artificiales típicos de la celebración de Año Nuevo. Sin embargo, la rápida propagación del humo y las llamas reveló la gravedad de la situación.

El operativo de emergencia incluyó a bomberos, policías y personal sanitario, además del cierre total de la zona y el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre la ciudad.

Con información de la Deutsche Welle.