TEGUCIGALPA (EFE). Fuerzas policiales cargaron y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que se manifiestan desde el domingo frente a la Casa Presidencial en Tegucigalpa. Por otro lado, la comunidad internacional condenó ayer en las Naciones Unidas el golpe de Estado contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y desde donde se anunció que el mandatario depuesto intervendrá hoy en la ONU para hablar sobre la crisis que atraviesa su país.
En relación con la represión sobre los seguidores de Zelaya, las fuerzas policiales, con el apoyo de dos helicópteros, desalojaron varios piquetes que interrumpían el acceso a la sede de Gobierno y detuvieron a un número indeterminado de personas, que organizaciones sociales cifran en alrededor de una treintena. Alrededor de dos centenares de agentes desalojaron a miembros de agrupaciones de la sociedad civil que reclaman el retorno de Zelaya, en los primeros incidentes de importancia desde que el presidente Zelaya fue sacado por la fuerza de la presidencia y del país, el domingo.
Varias personas tuvieron que ser enviadas a centros de salud debido a los gases y por la carga policial, aunque hasta el momento en número reducido, según pudo constatar Efe. Tras la carga, al menos ocho camiones del Ejército ingresaron al predio de la Casa Presidencial para aumentar la vigilancia dentro y en los alrededores al lugar. Poco antes se habían producido escaramuzas entre los seguidores de Zelaya y la policía, que habían dejado 27 detenidos, según indicó a Efe el presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Andrés Pavón.
Pavón denunció que al menos doce estudiantes identificados y al menos quince taxistas fueron detenidos en la operación policial. Los manifestantes habían pasado la noche en vigilia en el lugar a pesar del toque de queda decretado por Roberto Micheletti, quien fue nombrado el domingo por el Parlamento en sustitución de Zelaya. Fuentes de la Presidencia consultadas por Efe indicaron que no tenían información sobre detenidos y lo que estaba ocurriendo fuera de la sede de Gobierno.
NACIONES UNIDAS. La condena hecha por los países miembros de la ONU al golpe de Estado contra Zelaya se hizo en la reunión de urgencia que celebró ayer la Asamblea General para tratar la situación que vive el país hondureño. La Asamblea tiene previsto hoy aprobar un borrador de resolución de condena que pida la restauración “incondicional” de Zelaya a sus funciones como presidente. Los países de América latina y el Caribe, Estados Unidos, el grupo árabe, la Unión Europea y los países representados en el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) participaron en la sesión de urgencia.
Al inicio de la misma, el presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel d’Escoto, se manifestó “avergonzado” ante un golpe de Estado que “haya pasado en América Central durante mi presidencia”, mientras que dijo que “no es para nada ilegítima” la propuesta de Zelaya de apoyar una enmienda constitucional que amplíe el mandato presidencial.
En su intervención, el embajador de Honduras ante la ONU, Jorge Arturo Reina, agradeció el apoyo recibido por la comunidad internacional, en especial de América latina, e instó a la ONU a aprovechar “esta oportunidad histórica” para defender los principios y propósitos por las cuales fue creada. Los países de América latina y el Caribe apoyaron a Zelaya con sus discursos durante la sesión, así como las diferentes organizaciones de la región: la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Grupo de Río, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom). Finalmente, la presidenta argentina, Cristina Fernández, dijo que ayer se comunicó con el depuesto mandatario hondureño, Manuel Zelaya, a quien defendió como gobernante constitucional del país centroamericano.
