La candidata oficialista Claudia Sheinbaum se convirtió el domingo en la primera mujer presidenta de México tras ganar las elecciones con una amplia mayoría y prometió gobernar para todos los mexicanos sin importar su color político.

La ex alcaldesa de la Ciudad de México obtuvo entre el 58,3% y el 60,7% de los votos, según un conteo rápido del árbitro electoral. Xóchitl Gálvez, abanderada de una coalición integrada por el otrora hegemónico PRI, el derechista PAN y el izquierdista PRD, sumó entre el 26,6% y el 28,6% de los sufragios.

“Aunque muchos mexicanos no coincidan con nuestro proyecto, habremos de caminar en paz para construir un México más próspero”, dijo Sheinbaum, que enfrentará una serie de desafíos: convertirse en la primera mujer en presidir la república en un país con un machismo muy arraigado, sostener y profundizar algunas de las transformaciones del último sexenio, atender pendientes urgentes en materia de violencia e inseguridad, y recibir el mando de uno de los líderes más carismáticos del México contemporáneo, reafirmando la autoridad de su propia investidura e imprimiendo su propio sello al próximo período.

Sheinbaum, una científica brillante a la cual sus rivales llamaron “dama de hielo” por su estilo sobrio e impasible, prometió continuar el legado del nacionalista de izquierda Andrés Manuel López Obrador, aunque con ligeros ajustes para mitigar la violencia ligada al crimen organizado, reducir la deuda pública, estimular la economía, impulsar las energías renovables y atajar la corrupción.

Quién es Claudia Sheinbaum

Claudia Sheinbaum Pardo nació el 24 de junio de 1962 en la Ciudad de México, en el seno de una familia de ascendencia judía. Es la segunda hija de Carlos Sheinbaum Yoselevitz, químico, y Annie Pardo Cemo, bióloga.

Estudió en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1989, completó su licenciatura en Física, defendiendo una tesis llamada “Análisis termodinámico de una estufa de leña para uso rural”.

Después de su licenciatura, persiguió una Maestría en Ingeniería Energética en 1994. Un año después, en 1995, se convirtió en la primera mujer aceptada en el programa de doctorado en Ingeniería en Energía de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, culminando con éxito su doctorado en este campo.

Mientras realizaba su doctorado, recibió una beca de investigación del Lawrence erkeley Laboratory que la llevó a California, donde permaneció durante cuatro años.

La influencia de sus padres sobre la joven Sheinbaum fue doble y decisiva: ambos le inculcaron no sólo el amor por la ciencia sino también la pasión por la actividad política, que ejercieron en diferentes círculos de la izquierda mexicana, muy activa en el medio obrero y estudiantil, sobre todo en una década tan convulsionada como la de los años 60.

No casualmente Sheinbaum suele referirse a sí misma como una hija dilecta del “68 mexicano”, un movimiento que luchó arduamente por la democratización del país y que enfrentó a los gobiernos del hegemónico Partido Revolucionario Institucional, que en respuesta perpetró el 2 de octubre de 1968 la tristemente célebre Masacre de Tlatelolco.

Durante su formación universitaria, fue miembro del Comité Estudiantil Universitario (CEU) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo estudiantil que más tarde se convertiría en el brazo fundador del Partido de la Revolución Democrática. 

Su desembarco en la política mexicana ocurrió en el año 2000 cuando López Obrador, por ese entones flamante Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, propuso a Sheinbaum, en ese entonces un cuadro técnico, ocupar la Secretaría de Medio Ambiente de la capital.

En mayo de 2006, presentó su renuncia para unirse en el equipo de campaña de Andrés Manuel López Obrador como su portavoz en las elecciones presidenciales de ese año. Después, asumió la responsabilidad de la Secretaría de Defensa del Patrimonio Nacional. 

En 2011, jugó un papel fundamental en el establecimiento del “Movimiento de Regeneración Nacional” como una Asociación Civil. Durante las elecciones presidenciales de México en 2012, fue elegida como candidata para asumir la Secretaría de Medio Ambiente. 

En 2015, se convirtió en la primera mujer elegida como Jefa Delegacional en Tlalpan. Dos años después, en 2017, renunció a su cargo después de ganar la consulta interna para la precandidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Al frente de la coalición Sigamos Haciendo Historia se convirtió en 2018 en la primera mujer en resultar electa para conducir la Ciudad de México.

Como es de rigor en México, la jefatura de la ciudad fue un trampolín inevitable para aspirar a presidir las 32 entidades federales de los Estados Unidos Mexicanos. Desde un comienzo resultó obvio que Sheinbaum era la favorita de AMLO para sucederle al frente del Estado.

Desde su nombramiento en septiembre de 2023 y sobre todo luego de la oficialización de su candidatura en febrero de este año, Sheinbaum encabezó una campaña extenuante, con la promesa explícita de edificar “el segundo piso de la Cuarta Transformación”.

Su perfil de dirigente disciplinada, analítica y rigurosa, contrasta notablemente con el estilo descontracturado, “campechano” y carismático de López Obrador. Incluso hay quiénes ven en ella un perfil más moderado, pero también más seductor para las clases medias.