SAN JOSÉ (DPA-EFE). Las Fuerzas Armadas y el Congreso de Honduras sacaron ayer del poder al presidente Manuel Zelaya, la primera ruptura del orden constitucional desde 1972, y en medio de una tremenda crisis política nombraron en el cargo al presidente del Congreso, Roberto Micheletti. En horas de la madrugada, comandos militares llevaron a cabo la detención del presidente del país en una operación que acabó con Zelaya en Costa Rica y que ha sido ayer condenada unánimemente por la comunidad internacional.

   A pesar del rechazo tajante de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de que Estados Unidos manifestó que sólo reconocía a Zelaya como presidente de Honduras, el Congreso refrendó en una sesión extraordinaria su destitución y nombró al titular del Congreso, Ricardo Micheletti, como nuevo jefe de Estado. Zelaya fue expulsado a Costa Rica tras ser detenido ayer por el Ejército de su país, confirmó la ministra costarricense de Seguridad Pública, Janina del Vecchio.

   La detención de Zelaya la efectuaron militares en Tegucigalpa, horas antes de que comenzara una controvertida consulta popular sobre la convocatoria a un referéndum para reformar la Constitución y en medio de una grave crisis institucional. El jueves se produzco un sismo institucional en Honduras, luego de que Zelaya destituyera al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, decisión que fue rechazada por el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.

   Vásquez fue destituido por negarse a poner a disposición de Zelaya la capacidad logística del Ejército para ayudar a la celebración de la consulta que el mandatario quiere llevar a cabo el próximo domingo, para que los hondureños digan si desean que se celebre un referéndum sobre la reforma de la Constitución. Ayer, Zelaya fue expulsado a Costa Rica tras ser detenido por el Ejército de su país, según confirmó Del Vecchio.

   Zelaya había anunciado en la víspera que ayer sería un “día histórico”, al recordar que para esa jornada estaba convocada la población a una consulta popular que mantenía al país dividido y al borde de la crisis desde hacía días. En la consulta, sin carácter vinculante y considerada ilegal por la Justicia y por el Parlamento, los hondureños debían opinar si en las elecciones generales de noviembre también debían votar por un referéndum para convocar a una Asamblea Constituyente que reformara la Constitución.

   Para suplir el derrocamiento de Zelaya, el presidente del Parlamento de Honduras, Roberto Micheletti, fue nombrado ayer por el Legislativo como nuevo jefe de Estado del país, minutos después de que los diputados destituyeran al hasta ayer a la madrugada presidente hondureño, quien fue llevado a la fuerza por militares a Costa Rica. El decreto, aprobado por el pleno del Parlamento por unanimidad en una sesión extraordinaria, establece que Micheletti, del gobernante Partido Liberal, estará en el cargo “por el tiempo que falte” del mandato correspondiente a Zelaya, que debía terminar el 27 de enero del 2010, de acuerdo a la Constitución.

   En un breve discurso, Micheletti prometió que en estos seis meses que ocupará la presidencia hará “un Gobierno de conciliación y diálogo nacional” y que actuará “como lo manda la Constitución”. Micheletti, del gobernante Partido Liberal, el mismo de Zelaya, prestó juramento ayer mismo y fue elegido en virtud de una disposición constitucional que establece que, en ausencia absoluta del presidente y el vicepresidente –que renunció en el 2008–, el jefe del Parlamento asume el cargo.

   Minutos antes, el Parlamento había aceptado una supuesta renuncia de Zelaya y aprobado su destitución en base a un informe de una comisión legislativa que estableció que este violó la Constitución, diversas leyes y mandatos judiciales en el proceso de la frustrada consulta popular, convocada para ayer, con el propósito de buscar una reforma constitucional en noviembre.

  El anterior vicepresidente hondureño, Elvin Santos, quien fue elegido junto con Zelaya en el 2005, renunció en el 2008 para ser el candidato presidencial liberal en las elecciones del 29 de noviembre. Los diputados habían aceptado, antes de la destitución de Zelaya, una supuesta carta de renuncia que este envió al Parlamento, pero que su secretario privado, Eduardo Reina, calificó de “falsa” . Desde Costa Rica, el propio Manuel Zelaya negó categóricamente haber renunciado a su cargo.

   “Nunca he renunciado y nunca voy a utilizar ese mecanismo”, dijo. El Parlamento hondureño, de 128 escaños, está controlado por el Partido Liberal (63) y el opositor Partido Nacional (55), mientras que la Democracia Cristiana, el Partido Innovación y Unidad-Socialdemócrata y Unificación Democrática (UD, izquierda) ocupan el resto. Al menos cuatro de los cinco diputados de la UD apoyaban la consulta que promovía Zelaya, pero ayer no participaron en la sesión.