PARÍS (DPA). El avión de AirFrance que hace un mes cayó en el océano Atlántico cuando volaba de Río de Janeiro a París no explotó en el aire, como se había especulado hasta ahora, según un informe provisorio de los investigadores franceses presentado ayer en Le Bourget, cerca de París. De este modo queda descartada casi por completo la posibilidad de que el accidente, en el que murieron los 228 ocupantes del avión, fuese provocado por una bomba, indicó Alain Bouillard, responsable de las pesquisas realizadas por la Oficina de Investigación y Análisis (BEA).
Las abolladuras en las partes del fuselaje que se rescataron, indican que el aparato entró en contacto con el agua primero con la parte de abajo. Se desconoce si en ese momento los pasajeros seguían vivos. La falta de chalecos salvavidas desplegados podría indicar que los ocupantes del avión no pudieron prepararse para la caída, explicó Bouillard. “Los cadáveres encontrados pueden aportar más información sobre el modo en que tuvo lugar el accidente pero, hasta ahora, Brasil no ha entregado a Francia resultados de ninguna de las autopsias”, continuó.
Los 51 cuerpos encontrados están en Brasil. Las causas del siniestro siguen sin esclarecerse, aunque ya se detectaron diversas irregularidades. Así, por ejemplo, el centro de control en Dakar no recibió el plan de vuelo del Airbus, indicó Bouillard. Esto provocó que la desaparición del avión no se detectara hasta horas después de que se produjera. “El Airbus A330 se contactó por última vez con los controladores brasileños a la 1.35 del 1 de junio. Poco después de las 2 envió 24 señales de emergencia automáticas. A las 8, la estación de control en Madrid envió la primera señal de alarma”, según Bouillard.
El primer avión de búsqueda salió de Dakar a mediodía. Con respecto al posible fallo de sondas que miden la velocidad del avión, una de las hipótesis más barajadas tras el accidente, Bouillard consideró que “es un elemento, pero no la causa” de la catástrofe. Un Airbus puede manejarse, incluso, aunque fallen las tres sondas Pitot.
El investigador confió en que se puedan encontrar las cajas negras, un elemento esencial para comprender qué ocurrió en el vuelo que podría encontrarse dentro de un resto del aparato. “La búsqueda seguirá, aunque la semana que viene cambiarán los métodos utilizados”, adelantó Bouillard en la conferencia de prensa.
