El mundo vive la epidemia de ébola más mortal desde que existen registros, tanto en número de infectados como en expansión geográfica. Se trata de una enfermedad infecciosa viral aguda que fue descubierta en la década de los ’70 en dos brotes: uno, en una aldea cercana al río Ebola (Congo), y el otro en Sudán.
Aunque la enfermedad es grave, pues la tasa de mortalidad puede llegar al 90%, la forma de contagio debe ser directa, es decir, no se transmite por el aire, sino que debe existir contacto con mucosas, sangre u otros líquidos o secreciones corporales (heces, orina, saliva, semen) de las personas infectadas, según aclara la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El contagio también puede producirse cuando una persona sana entra en contacto con los entornos contaminados por los líquidos infecciosos de un paciente infectado, como vestuario, ropa de cama sucias o agujas usadas.


Fuente: La Tercera (Chile) y rtve.es
