La suerte de Manuel Adorni en el Senado tiene dos capítulos bien distintos. El primero está prácticamente resuelto: la oposición ya reúne más de 45 votos para aprobar el próximo jueves la interpelación al jefe de Gabinete, que lo obligará a dar explicaciones sobre el crecimiento de su patrimonio y su confesión de haber ahorrado medio millón de dólares en negro sin pagar impuestos. El segundo capítulo, el de la moción de censura para destituirlo, es otra historia.
La Constitución Nacional exige una mayoría absoluta de 37 votos en el Senado para aplicar esa sanción, que nunca fue utilizada en la historia argentina. Por ahora, el peronismo suma 25 votos propios, a los que se suman 3 de Convicción Federal y 2 del PRO: 30 en total, siete por debajo del umbral necesario.
Los árbitros son los radicales de Provincias Unidas y los bloques provinciales de Tucumán, Salta, Misiones, Santa Cruz, Chubut y Neuquén, que por ahora mantienen la cautela y prefieren esperar la interpelación antes de definir su posición sobre la censura. Varios de ellos también miran lo que ocurre en Casa Rosada: esperan que Milei separe a Adorni antes del 2 de julio, aunque el presidente sigue sin dar esa señal.
La sesión del jueves también incluirá la aprobación de siete pliegos judiciales, la ley de propiedad privada y convenios internacionales. Incluso hay dudas entre los propios legisladores sobre si la moción de censura puede tratarse en la misma sesión que la interpelación o si debe pasar previamente por comisión, un detalle que aún no tiene respuesta clara.
