Este año, la celebración del Día de la Tierra se encuentra en el marco del Decenio de la ONU para la restauración de ecosistemas, en el que se establece la urgencia de restaurar los entornos dañados en un plazo de 10 años. El término del decenio se adapta con el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible al año 2030, año que será crítico para la humanidad.
La reflexión que hace António Guterres, secretario General de las Naciones Unidas en el informe “Hacer las paces con la naturaleza” es clave: “Al transformar nuestra percepción de la naturaleza, podemos reconocer su auténtica valía. Al reflejar dicha valía en las políticas, planes y sistemas económicos, podemos canalizar las inversiones hacia actividades que permitan restaurar la naturaleza y sean objeto de recompensa por ello. Al reconocer a la naturaleza como una aliada indispensable, podemos desatar el ingenio humano en favor de la sostenibilidad y garantizar tanto nuestra salud y bienestar como los del planeta”.
La visión de cuidado y mejora del medio ambiente ha evolucionado de la generación de acciones directas como recolección de residuos, reciclaje, limpia de lagos y océanos, reforestación, y disminución en el consumo de los recursos naturales, a políticas públicas de los gobiernos y la participación de todas las empresas e instituciones financieras en la consecución de metas comunes como lograr las cero emisiones netas en emisiones de carbono.
El informe plantea desde los argumentos y evidencias científicas, las presiones a las que se está sometiendo a la tierra, pero también señala las acciones transformadoras que se pueden realizar para asegurar los recursos necesarios para la subsistencia y el bienestar de todas las personas.

El documento detalla los cambios ambientales a los que se ha sometido al planeta y los costos económicos y de vidas humanas.
El informe detalla los principales objetivos a lograr en la reducción de emisiones de dióxido de carbono y lograr las cero emisiones netas para el 2050, teniendo presente que el calentamiento global se limite a 1.50C en consonancia con el Acuerdo de París. Sin embargo, en su segunda parte el informe plantea las transformaciones que se requieren atender de forma conjunta para atender la emergencia, desde las iniciativas públicas como privadas.
