El tribunal de Roma, Italia, impuso una sanción inusual al cliente de una prostituta menor de edad: además de dos años de prisión, fue condenado a regalarle 30 libros sobre la condición de la mujer, informó este viernes la prensa italiana.

Los poemas de Emily Dickinson, ensayos de Virginia Woolf y Hannah Arendt, las cartas de Ana Frank son algunos de los treinta libros que el cliente tiene que comprar a la joven prostituta como indemnización por los daños morales causados.

Las dos adolescentes, que tenían entonces 14 y 15 años, llevaban una doble vida: por la mañana asistían a clases y por la tarde acudían a un apartamento del elegante barrio romano de Parioli, en el norte de la capital, donde intercambiaban sexo por dinero y droga.

A pedido de una de las madres, la policía interceptó las conversaciones telefónicas entre las adolescentes, un intermediario y los clientes, y detuvo a cinco personas, entre ellas a la madre de la chica más joven y a varios clientes, entre ellos empresarios.

Las adolescentes ofrecían sexo a cambio “de comprar ropa nueva y un móvil moderno”, confesaron a los investigadores.

Al término del primer fallo, en 2014, un juez condenó al intermediario a nueve años de prisión y calificó a las niñas como “adolescentes sin restricciones, que cayeron en el juego de ganar dinero fácil”.