ROMA (DPA). “No soy un santo, eso lo tienen que entender ustedes”, dijo ayer el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, salpicado por un escándalo sexual del que se han conocido nuevos detalles con grabaciones de voz. Berlusconi, de 72 años, hizo estas declaraciones en la localidad de Urago D’Oglio, en el norte de Italia, a donde acudió para la inaugurar las obras de una nueva autopista. “Espero que los de (el diario) La Repubblica también lo entiendan”, agregó el político en referencia al diario romano de tendencia izquierdista que viene revelando los detalles de la vida sexual privada del primer ministro.

   Durante su discurso de ayer, Berlusconi aseguró que su gobierno conservador está “logrando milagros” con los planes de dar vivienda a 20.000 personas que perdieron sus casa en el terremoto de abril en la región de Abruzzos, en el centro del país. “Esto es un milagro, porque en China hubo un terremoto y la gente sigue todavía en tiendas de campaña”, afirmó el primer ministro, sin precisar a qué sismo se refería.

   Tras varios días de silencio, estas son las primeras declaraciones del político conservador y multimillonario mediático tras conocerse esta semana unas grabaciones de voz entre él y una prostituta de lujo. El lunes y el martes la revista Espresso, que pertenece al grupo editorial de La Repubblica, reavivó el escándalo con la publicación en su página web de las grabaciones en las que se puede escuchar al político conversar con la meretriz Patrizia D’Addario. En las conversaciones se escucha al mandatario indicar a la mujer que le espere en “la cama de Putin”, mientras que en otra grabación se instruye a la prostituta que el primer ministro no utiliza condones.

    Berlusconi, que siempre sostuvo que nunca pagó por sexo, acusó a los medios de izquierda de emprender una campaña difamatoria en su contra. Por otra parte, el grupo editorial de la revista L’Espresso presentó ayer una demanda en un juzgado de Milán contra Berlusconi por “infamia, abuso de poder y boicot”, informan medios italianos. En junio, Berlusconi desaconsejó ante una asociación de jóvenes empresarios insertar publicidad en este grupo editorial, que ha ido liderando las revelaciones sobre los líos amorosos con prostitutas y la vida sexual del primer ministro italiano, quien está inmerso en un escándalo por los detalles de su vida privada que han salido a la luz desde mayo, cuando su entonces esposa, Veronica Lario, dejó entrever que salía con menores.