Burgos (España) (efe). La explosión de una furgoneta-bomba, atribuida a ETA causó ayer a la madrugada más de 60 heridos leves en la ciudad de Burgos, en el norte de España. Las autoridades consideran el hecho un “gran atentado fallido” con el que se pretendía causar una matanza.
La furgoneta-bomba fue colocada junto al cuartel-residencia de la Guardia Civil, un edificio de 14 plantas, en el que a esa hora dormían 120 personas, entre ellas, 41 niños, y cuya fachada quedó destrozada, a causa de la potente explosión provocada por unos 200 kilos de explosivos.
La organización terrorista ETA, que busca la independencia del País Vasco y de cuya fundación se cumplen a finales de julio 50 años, no avisó previamente de la colocación del coche bomba.
La explosión sobrecogió a los vecinos de la zona, en la que se vivieron momentos de tensión y fue preciso desalojar algunos edificios.
Según el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la potencia de la explosión y la forma en que se produjo muestran que se trató de “un gran atentado fallido”, que buscaba sin “ninguna duda, víctimas mortales.
Por ello, consideró este atentado “especialmente canalla” al ir dirigido no sólo contra los agentes de la Guardia Civil, sino contra sus familias.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que los autores de esa acción terrorista estarán pronto en la cárcel.
“Todos los ciudadanos deben saber que el Gobierno y todas las fuerzas políticas democráticas estamos firmemente decididos y comprometidos a erradicar esta lacra que sufre el país”, señaló.
Atentado de ETA en Burgos
La explosión de una furgoneta-bomba, atribuida a ETA causó ayer a la madrugada más de 60 heridos leves en la ciudad de Burgos, en el norte de España
