SAN JOSÉ (DPA). El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, lanzó ayer una nueva propuesta a las partes enfrentadas en Honduras para tratar de buscar una salida política a la crisis que estalló en ese país tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio. La propuesta de Arias plantea el retorno de Zelaya a Honduras el 24 de julio, la conformación de un gobierno de unión y reconciliación nacional el 27 de julio, una amnistía política y la conformación de una comisión de verificación y otra “de la verdad”. La iniciativa fue presentada ayer por Arias en la casa presidencial de San José, ante representantes de Zelaya y del presidente del gobierno de facto hondureño, Roberto Micheletti, así como del cuerpo diplomático acreditado en Costa Rica.
El 28 de junio, Zelaya fue sacado del poder a través de un golpe con apoyo militar y luego fue destituido por el Congreso de Honduras. Ese mismo día fue trasladado vía aérea por la fuerza a Costa Rica, cuyo presidente es hoy mediador en el conflicto. Por otro lado, Tegucigalpa volvió a ser ayer escenario de protestas a favor y en contra del mandatario depuesto, Zelaya, mientras que una comisión del nuevo gobierno viajaba a Costa Rica en busca de reanudar el diálogo sobre la crisis. Miles de simpatizantes del gobierno de Roberto Micheletti se volcaron a las calles en la denominada Marcha por el Patriotismo y el Valor, convocada por la organización opositora a Zelaya Unión Cívica Democrática (UCD). La movilización fue convocada “en apoyo a la democracia” y para expresar su rechazo al retorno de Zelaya y a la “injerencia” del gobernante venezolano, Hugo Chávez, según sus organizadores.
El alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, dijo en la manifestación que “Zelaya no puede venir al país a querer retomar al poder, porque ha violado las leyes”. Los sectores que apoyan a Zelaya dentro y fuera del país “quieren alterar” la paz y la tranquilidad de los hondureños, “pero no lo lograrán” sostuvo Álvarez, también presidente del opositor Partido Nacional. Armida de López, esposa del nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, Carlos López, indicó que la marcha de ayer ha sido “para respaldar al presidente Roberto Micheletti, la paz, la democracia, la convivencia y la armonía entre el pueblo hondureño”. Lamentó que la comunidad internacional se haya dejado engañar por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, de quien dijo que llegó al país, pero no quiso oír nada del nuevo Gobierno sobre la destitución de Zelaya.
Los manifestantes, vestidos con camisetas blancas y azules, los colores de la bandera hondureña, recorrieron un bulevar en el este de Tegucigalpa y se concentraron en el centro capitalino. En tanto, los seguidores del mandatario depuesto se concentraron en distintos puntos de Tegucigalpa, al completar 25 días de protestas para exigir el retorno de Zelaya. Además de una marcha que terminó en el centro de Tegucigalpa, unas 200 mujeres se concentraron frente a la Embajada de EEUU para exigir “menos declaraciones y más acción en el campo internacional en contra de este golpe”, explicó el dirigente Carlos Reyes. También organizaron para ayer una jornada artística y cultural en la Universidad Nacional Autónoma en Tegucigalpa.
Los simpatizantes del gobernante depuesto convocaron para hoy a un paro de funcionarios públicos y bloqueos de varias vías. “Esperamos una gran cantidad de personas en el paro, cuando habrá mucha actividad en las calles para golpear la estructura económica de estos sectores que están en el poder”, aseguró Reyes. Ayer, la seguridad en las entradas de Tegucigalpa se vio reforzada con operativos policiales de registro de vehículos y petición de documentación de los viajeros. Finalmente, Manuel Zelaya anunció ayer desde Managua que prepara su regreso a Honduras, donde, según las autoridades, será detenido porque es obj
