Basta con repasar el informe publicado por el Ministerio de Salud de la Nación para darse cuenta de que, por más que el Gobierno asegure que no está entre su agenda de prioridades, la despenalización del aborto es un tema que debe ser abordado con urgencia.

Se trata de la principal causa de muerte materna. Por lo tanto, no debe soslayarse. Hay que asumir la presión social y los prejuicios que existen, y entender que la discusión no pasa por “aborto sí” o “aborto no”. Lo que debe estar bajo análisis son las diferentes situaciones que pueden presentarse. Y a partir de allí, que exista una legislación que sea clara y que vaya más allá de las cláusulas de conciencia de los médicos y de las interpretaciones jurídicas.