Manuel Adorni puso fin a su experiencia en el Gobierno en una herida autoinflingida que Javier Milei arrastró durante meses sin poder resolver. La sangría en la credibilidad de quienes conducen la Casa Rosada fue enorme, según las encuestas, y apuestan a que la salida servirá para reconducir la gestión, mostrar los números a favor y enderezar el camino hacia la reelección del presidente libertario. Con ese horizonte, a Milei le queda una batalla cultural mientras vuelve a ubicarse en el centro del ring.
Mientras el caso Adorni ya es historia para los manuales de comunicación política, hay que recordar que la crisis del gobierno tiene varios capítulos y comenzó en el verano de 2025 con otra causa penal, Libra. A partir de ese momento, la imagen presidencial comenzó a deteriorarse y, de profeta, Milei cayó al nivel de los econochantas que cuestionaba con dureza.
Luego llegó la causa Andis. Ese agujero fue peor, porque dio de lleno en otro relato mileísta: el del sacrificio que tiene que hacer el argentino en favor del ajuste y el superávit. Porque si bien hubo apoyo para que la motosierra hincara el diente contra organizaciones piqueteras o ñoquis del Estado, la sensibilidad fue otra respecto a la discapacidad. Y más aún si había funcionarios involucrados en pedidos de coimas.
Adorni no fue un simple tropezón, sino una caída por las escaleras con peripecias. Explotó en el momento en que Argentina tenía que ofrecerse como destino confiable en el exterior, pero también cuando Milei buscó profundizar en la moralidad como diferencial de su gestión. Ese relato no pudo instalarse, nació torcido y dio de lleno en el riñón presidencial porque al que acusaban era al vocero de su batalla cultural.
Otros ex ministros, como Diana Mondino, o referentes de la trinchera libertaria, como Ramiro Marra, tuvieron muchas menos chances. Ni hablar de la llamada “banda de los mendocinos” en Arsat. Las razones por las que Milei mantuvo a Adorni son tela de suspicacias de todo tipo. En sínstesis, paralizó la gestión, porque el vocero quedó mudo.
Hasta la puerta del cementerio
El Gobierno de Mendoza mantuvo en gran medida silencio sobre Adorni. Cuando el jefe de Gabinete llegó a Mendoza para inaugurar la planta solar de El Quemado, los gestos de frialdad ya eran claros en los funcionarios mendocinos.
Hebe Casado no cumple un rol decorativo. Es la caja de resonancia de Alfredo Cornejo, cuando el gobernador decide inhabilitarse en una opinión y descansa en la lengua karateka de Casado. Con sus formas, es la que rompe con el tabú, porque está desmarcada de afiliaciones partidarias.
“Hace 3 meses… Hebe Casado le aplicó la fulminante a Manuel Adorni: ‘Debió haberse apartado de su cargo‘”, recordó la presidente del Senado, citando una entrevista para el programa Opinión de LV10.
Hace 3 meses…
— Hebe Casado (@hebesil) June 28, 2026
Hebe Casado le aplicó la fulminante a Manuel Adorni: "Debió haberse apartado de su cargo" https://t.co/MNE8Akmvw3
Ya sobre el acto consumado, la senadora mendocina Mariana Juri sentenció: “Acertada, aunque tardía la salida de Manuel Adorni del gobierno. La ejemplaridad es imprescindible para que la politica recupere su credibilidad“.
Acertada, aunque tardía la salida de Manuel Adorni del gobierno.
— Mariana Juri (@mariana_juri) June 27, 2026
La ejemplaridad es imprescindible para que la politica recupere su credibilidad.
La demócrata Mercedes Llano se había diferenciado de sus compañeros de bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados pidiendo que el jefe de Gabinete diera un paso al costado para superar la crisis. Ahora, revalidó esa opinión. “La moral en alto es el camino inclaudicable para construir un país distinto. Liberalismo a fondo. Vamos presidente! Vamos Argentina!“, recordó, en un movimiento en el que distingue que todavía sigue apoyando a Milei, pese a que en Mendoza el PD no es alternativa libertaria.
La moral en alto es el camino inclaudicable para construir un país distinto. Liberalismo a fondo. Vamos presidente! Vamos Argentina!
— Mechi Llano (@LlanoMechi) June 28, 2026
En este sendero de cadenazos autoinflingidos, a Javier Milei sólo le queda una batalla cultural, puesto que las otras ya las perdió. Es la de defender su política económica, que no está exenta de costos. Es el caminito angosto que le queda para la reelección.
Habrá que ver hasta dónde acompaña Alfredo Cornejo, cuyo pragmatismo no tiene prúritos contra el archivo y siempre ha estado más cerca de Patricia Bullrich, cuyo proyecto político no está agotado. El contundente triunfo de Milei y Cornejo en octubre 2025 muestran que el argentino, y el mendocino en particular, siguen votando con el bolsillo. Pero ya hay red flags que asoman incluso en el relato cornejista que se construyó en la última década en Mendoza.
