La mayor parte de la dirigencia política está en campaña. No es inusual, más que nada porque se acerca la fecha para votar, el 11 de junio. La cuestión es que muchos de ellos, en algunos casos, o buscarán la reelección para su cargo en la Legislatura o en el Ejecutivo municipal o provincial. Es decir, hay que seguir trabajando y resolviendo los problemas diarios que tiene la provincia. No hay controles de ningún tipo que permitan saber si un funcionario o legislador, en lugar de estar en su puesto, esté usando ese tiempo –por el cual los mendocinos le pagan religiosamente– sin atrasos, para proselitismo. De esta forma, sólo depende de la ética personal que pueda tener cada figura. Pero, insistimos, las cosas que hay que resolver no se toman una pausa, siguen existiendo, complican la vida y, si no se está sobre ellas, demoran y agravan, en algunos casos, a miles de personas. Por eso, más allá de que es necesario para la vida democrática, la campaña electoral no puede marear a los políticos. La concentración debe seguir haciendo foco en todo lo que está mal y haya que arreglar, o en aquello que ya se está solucionando y tiene que terminarse bien, sin más dilaciones ni generando nuevos problemas.