Gonzalo Nehuén Sánchez tenía 19 años y murió en el inicio de la Navidad. Padecía síndrome de Asperger y también autismo. Un conductor que, se presume, circulaba rápido, de acuerdo con lo aportado por los testigos, lo atropelló en la Sexta Sección, de Ciudad, en Olascoaga y Laprida. La tragedia volvió a poner en la cima de las preocupaciones la velocidad a la que transitan algunos conductores por las calles de la zona metropolitana. La verdad que es angustiante.
La familia del chico apuntó directamente a la elevada velocidad a la que iba el responsable del vehículo, haciendo hincapié en que Gonzalo no sufrió ninguna crisis en particular relacionada con sus síntomas. En la mayoría de los siniestros con transeúntes como víctimas se analiza como primera medida si el conductor viajaba superando los límites de circulación impuestos. Y casi siempre es la primera causa del hecho.
Cada vez son más los automovilistas o motociclistas que no respetan las señalizaciones de tránsito y también existen pocas inspecciones policiales en las calles. Una combinación explosiva. No son muchos los puestos de control físicos que sirvan para advertirles a los que están frente a un volante que pueden causar una tragedia o recibir una sanción.
Las calles de Mendoza son peligrosas. Si bien la cantidad de fallecidos bajó 17 por ciento comparando el 2021 con el 2019, una cifra “positiva” no es suficiente para repetir una y otra vez que hay que dejar de apretar el acelerador hasta el fondo cuando se transita por las zonas de mayor densidad de población.
