No hay que minimizar el hecho en el cual un niño de ocho años salió de un predio de la Dinaf y fue atropellado por un auto. Afortunadamente, sólo recibió heridas menores.

Pero el foco de la cuestión está en el rol que tiene el Estado a la hora de ejercer la tutela de un niño que está en ese lugar porque sus derechos fueron vulnerados anteriormente.

A eso se agrega un dato que debe ser tenido en cuenta: el nene había sido diagnosticado por su hiperactividad. Por lo tanto, se sobreentiende que deberían tomarse los recaudos necesarios y prestar atención a su conducta. Por eso, que se haya escapado de su cuidado para después salir por un portón que debería haber estado cerrado, es una situación que se acerca demasiado al concepto de negligencia, especialmente, porque la vida del chico corrió peligro.