Casa de Gobierno.

En tiempos electorales, más aún cuando una gestión está en su último tirón, es cuando más debe notarse el esfuerzo por hacer un gobierno austero; principalmente, porque la campaña exige mostrar y esa obligación política atraviesa a todos los oficialismos, sin distinción de signo político. De esta forma, una de las cuestiones que deben evitarse es la creación de cargos en el organigrama del Estado. Como se prepara la transición, hay una tentación por dejar a los empleados fieles en la planta permanente, que la pagan los mendocinos. Incluso más, cuando un Ejecutivo –ya sea provincial o municipal– cambia de partido en su conducción. Es lo que sucede en San Luis, con el festival de designaciones que complica el proceso de recambio. También ha ocurrido en Mendoza y, como este período comienza a abrirse hasta diciembre, cuando asuma el próximo gobernador, lo que tiene que primar es la racionalidad y no hacerles pagar a los mendocinos los favoritismos de siempre.