Los servicios públicos han atravesado la campaña electoral de manera tangencial, pero la discusión está ahí, aunque disimulada, cada vez que algún candidato pone en tela de juicio el Estado o la eliminación de alguna ley, como sucedió con el ítem aula.
En rigor, se está discutiendo sobre el alcance de lo estatal en cuestiones elementales, como la salud, la educación o la seguridad, los tres elementos más básicos que deben proveerse a un ciudadano, ofrecerle una alternativa en aquellos casos donde el mercado no llega.
Fuera de esta generalidad, hay ejemplos en los últimos días que marcan, de manera brutal, qué ocurre cuando algún funcionario desatiende la obligación de cuidar su correcta disposición. Desde lo sucedido en el Hospital Central, donde una paciente falleció porque el ascensor no funcionaba adecuadamente, hasta el incendio ocurrido en la playa de secuestros de vehículos de la policía.
Son situaciones que ponen en riesgo la vida de las personas y le quitan valor al patrimonio de los mendocinos. Cuidar de manera responsable lo que ofrece el Estado no es algo menor. Tiene que ver con la calidad de vida de las personas.
