Uno de los problemas más urgentes a resolver en Mendoza es la escasez del agua. Las reservas son finitas en un mundo en el cual el cambio climático está impactando en la cordillera, fuente natural de nuestros ríos, de donde extraemos el recurso para los cultivos y el consumo humano. Hay mucho que se pierde entre la falta de infraestructura y el mal uso, por lo que es imprescindible profundizar tanto las campañas como las herramientas de control para evitar el derroche.
Pero en este cuadro de situación hay circunstancias que no pueden aceptarse, como la de, prácticamente, desinformar o inculcar hechos inexactos de forma maliciosa.
Llamó la atención que en La Pampa se enseñara que Mendoza robó el agua del río Atuel. Es, casi, un adoctrinamiento político que tiene de trasfondo las constantes pujas entre nuestras provincias y que, como sucedió con la obra de Portezuelo del Viento, han impedido hasta el momento llevar adelante esa presa hidroeléctrica en el Sur.
Las diferencias entre gobiernos no pueden trasladarse de esta manera a los más chicos, puesto que es deshonesto en más de un sentido. La pulseada, en todo caso, tiene que dirimirse en los ámbitos correspondientes. Mendoza no le ha robado el agua a nadie porque está claramente regulada por organismos interprovinciales. Sin duda, el agotamiento de los ríos será un problema que haya que resolver entre gestiones vecinas, pero sin falsear la realidad.
