Las Leonas se consagraron campeonas del mundo por tercera vez. Las tres finales ganadas fueron contra Países Bajos. Perth 2002, Rosario 2010 y ahora Países Bajos 2026 componen la trilogía dorada del hockey argentino, una historia que se escribió siempre frente al mismo rival y siempre con dramatismo.
Perth 2002: el nacimiento de la leyenda
Tras acumular cuatro subcampeonatos, la gloria absoluta llegó en Australia. La final fue contra Países Bajos, terminó 1-1 en el tiempo reglamentario y se definió en penales: 4-3 para Las Leonas. Fue el primer título mundial de la historia y el nacimiento de una leyenda que trascendió al hockey y se instaló en el corazón del deporte argentino.
Rosario 2010: la consagración en casa
Ocho años después, la historia eligió el mejor escenario posible. Con Luciana Aymar en la cúspide de su carrera y el Estadio Mundialista de Rosario desbordado, Las Leonas volvieron a enfrentar a Países Bajos en la final. Esta vez no hubo penales: Argentina ganó 3-1 en un partido que quedó grabado como uno de los momentos más emotivos del deporte nacional.
Países Bajos 2026: la vuelta a la gloria
Dieciséis años después de Rosario, Las Leonas volvieron a lo más alto. La final fue, otra vez, contra Países Bajos, que llegaba como tricampeona consecutiva. El partido terminó 1-1 en los 60 minutos -gol neerlandés de Yibbi Jansen y empate de María José Granatto a seis minutos del final- y se fue a penales australianos. Ahí apareció la gran figura: Cristina Cosentino tapó tres ejecuciones y Sofía Cairo convirtió el gol de la consagración. Las Leonas cortaron la hegemonía holandesa y levantaron su tercer título mundial.
La rivalidad en finales mundialistas es de larga data y no siempre fue favorable. En la primera edición del torneo, en 1974, Países Bajos se impuso 1-0 en un partido apretado. Y en la última Copa del Mundo antes de esta, en 2022, las neerlandesas ganaron un cómodo 3-1 para sumar su novena estrella. De las cinco definiciones entre ambas, Argentina se quedó con tres y Países Bajos con dos.
