Esta semana, una extraña imagen se hizo viral con cuatro de los balones oficiales creados por Adidas para la Copa Mundial de la FIFA 2022, llamados “Al Rihla”, que se traduce como “el viaje” en árabe. La foto mostraba cómo se cargaban como si fueran celulares con un cable USB conectado a una zapatilla de enchufes.

Por muy extraño que parezca el proceso de carga, resulta que el debut de Al Rihla, el domingo 20 de noviembre, dio inicio silenciosamente a los usos de la tecnología en el juego más importantes de la historia del deporte.

A lo largo de los años, la FIFA ha ido introduciendo nuevas tecnologías, como el arbitraje asistido por vídeo (VAR) y la observación de la línea de gol, para echar una mano a los árbitros. Sin embargo, con Al Rihla en el terreno de juego, el futuro del arbitraje deportivo está ahora en los propios balones.

Como señala la FIFA, Al Rihla, el decimocuarto balón creado por Adidas para la Copa Mundial, se desplaza más rápido en vuelo que cualquier otro en la historia del torneo. “Su color audaz y vibrante se inspira en la cultura, la arquitectura, los barcos emblemáticos y la bandera de Qatar”, escribió el organismo rector en su sitio web. “Está diseñado para soportar las máximas velocidades de juego y, además, está fabricado con tintas y colas estrictamente al agua para una mayor sostenibilidad”.

A diferencia de 1930, cuando los dos equipos de la final llevaban su propia pelota para jugar, Al Rihla ha dado un paso más al contener en su centro un sensor que recoge datos de posicionamiento espacial en tiempo real a una tasa de 500 registros por segundo, lo que convierte a la Copa Mundial de 2022 en la primera en desplegar tal mecanismo de seguimiento del esférico.

Con la tecnología de “pelota conectada”, Al Rihla mejora el sistema de VAR al proporcionar datos e información a los árbitros de los partidos para que tomen decisiones más rápidas y precisas. Más concretamente, combinado con los datos de posición de los jugadores y la aplicación de la Inteligencia Artificial, hace que el VAR y programas como la revisión de los fueras de juego sean más ágiles que nunca.

“Un nuevo sistema de suspensión de Adidas en el centro del balón aloja y estabiliza un sensor de movimiento de unidad de medición inercial (IMU) de 500 Hz, que proporciona una visión sin precedentes de cada elemento del movimiento del balón, al tiempo que hace que esta tecnología sea imperceptible para los jugadores y no afecte en absoluto a su rendimiento”, explican desde Adidas. Esencialmente, cada vez que el balón es pateado, cabeceado, lanzado o incluso golpeado, el sistema lo capta a 500 cuadros por segundo.

Como señala FiveThirtyEight, el software genera además representaciones en 3D de los datos espaciales, que se superponen a las transmisiones televisivas y a los monitores de los estadios para ofrecer a los aficionados una visión directa de cómo se decidió cada decisión revisada.

“Esta tecnología es la culminación de tres años de investigación y pruebas por parte de la FIFA y de nuestro socio Adidas para ofrecer la mejor experiencia posible a los árbitros, los equipos, los jugadores y los aficionados”, dijo Johannes Holzmüller, director de tecnología e innovación futbolística de la FIFA, en un comunicado de prensa.

“Confiamos en que, con datos precisos del balón en directo, la tecnología del balón conectado permitirá una nueva era de análisis del fútbol y de la experiencia de los aficionados”, continuó mencionando el Dr. Maximilian Schmidt, jefe global de deportes de KINEXON.

Los datos captados a través de Al Rihla y transmitidos a los árbitros también son propiedad de la FIFA, que los gestiona directamente. También cabe destacar que el balón oficial equipado con dicha tecnología no se comercializará ni estará disponible en las tiendas.

En cuanto a la imagen viral del Al Rihla cargándose antes de un partido, Adidas ha confirmado que “el sensor se alimenta de una batería recargable, que se puede cargar por inducción”.

La tecnología se vio involucrada en una decisión de alto nivel. Durante el partido de Portugal contra Uruguay, el lunes 28 de noviembre, pareció haber una confusión cuando el portugués Bruno Fernandes pateó al arco y Cristiano Ronaldo saltó en el área chica en un intento de hacer contacto con el balón. La pelota entró en el arco y el gol fue registrado como válido por el árbitro.

Mientras Ronaldo lo celebraba -sugiriendo que había marcado su noveno gol en una fase final de la Copa del Mundo- Adidas confirmó que las lecturas del sensor IMU de Al Rihla indicaban que en realidad no había tocado el balón, sino que simplemente había distraído al arquero.

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