La dirigencia de Boca Juniors, agobiada por la caída futbolística del equipo, que tras la derrota ante Estudiantes de La Plata quedó con mínimas chances de luchar por el torneo local, ingresará en una semana clave, ya que deberá resolver si continúa en el club el arquero Mauricio Caranta, marginado del plantel profesional. La polémica decisión que adoptó el entrenador Carlos Ischia el viernes produjo un impacto en el grupo, cuyas secuelas siguen salpicando a los principales involucrados.

    Tras la resolución de Ischia, el arquero viajó hacia Córdoba y regresó ayer a la Capital Federal, aunque el domingo habló con el presidente del club, Pedro Pompilio, y en el transcurso de las próximas horas volverán a reunirse para encontrarle una salida a la crisis. Pompilio había expresado que “parece que Caranta no quiere jugar en Boca” dado que, según el dirigente, pidió ser excluido del equipo, de acuerdo con lo que le comentó Ischia, quien elevó un informe de la situación al mandatario xeneize.

    Diversas hipótesis se manejan a nivel dirigencial, ya que, si bien en un principio se había evaluado la necesidad de rescindirle el contrato al futbolista, debido a su negativa de continuar jugando –firmó convenio hasta el año próximo–, otras alternativas que se manejan es que Pompilio tenga frente a frente una conversación con Caranta y allí quede definido el futuro del ex arquero de Instituto de Córdoba y Santos Laguna de México.

    Voces cercanas a la máxima autoridad de Boca deslizaron que finalmente la sangre no llegará al río, puesto que el futbolista volverá hoy a entrenarse con sus compañeros, y el titular seguirá siendo Javier García, el juvenil que jugaría el superclásico en el Monumental. Otro de los temas que deberá resolver Pompilio será la forma en que se integrará al grupo el delantero Luciano Figueroa, que ya acordó su desvinculación del Genoa italiano y llegará a Boca para ser el remplazante de Martín Palermo.