El colorido dentro de las tribunas por el partido entre España y Costa Rica.

No, no era a Old Trafford, el mítico estadio del Manchester United. No habrá sido el teatro de los sueños, pero unos 5 mil kilómetros hacia el oriente, el estadio de Al Thumama se presentó como una experiencia onírica.

Allí, este miércoles, España goleó 7 a 0 Costa Rica. Y más que un despliegue futbolístico, la furia española puso en escena una función de ballet, cuyo nivel de detalle, sincronismo y pulcritud enalteció aún más el contexto.

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Porque haber presenciado un partido en esta Copa del Mundo se asemeja más a una función de teatro que a una contienda futbolística. Ya desde el comienzo, Al Thumama se presenta como un símbolo de la cultura árabe. Toma su nombre de un árbol típico de la zona y su arquitectura representa a la gahfiya, un sombrero que culturalmente usan hombres y niños.

Entrar a Al Thumama es entrar a un teatro de lujo. Donde primero hay una recepción que se abre como si se tratara de las puertas de un shopping y luego un ascensor te traslada al ingreso a las gradas. Pero el acceso es un hall refrigerado con aire acondicionado y adornado con plantas y sillones. Recién allí, asoma un enorme ventanal con una puerta, también vidriada, que es el acceso definitivo a lo que en cualquier otra parte del mundo denominaríamos “cancha”.

El hall de ingreso a una de las plateas en Al Thumama.

Ya adentro, el clima de Mundial también se siente acondicionado. Es todo tan perfecto y artificial, que pareciera faltarle condimento. La estructura de hierro carente de alma. Y eso se nota en las butacas libres (¿No era que FIFA había vendido todas las entradas?) y un público poco fervoroso (¿Cuánto influirá la falta de alcohol?) que encima se va 10 minutos antes para evitar las aglomeraciones en el transporte.

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Así se presenta el Mundial de Qatar. El Mundial perfecto, impoluto, tecnológico, del futuro, pero incapaz de comprar, ni con la fuerza de los petrodólares, la pasión por el deporte. Es como instalar una ciudad en el medio del desierto. ¡Ah, cierto! Eso es Qatar.