Rubén Laucieri, de 58 años, es el vicepresidente del Club Social y Deportivo CAI, que disputa actualmente el Torneo de Primera B de la Liga Mendocina de Fútbol. Rubén, además de conducir el destino del club, maneja un taxi.
El fútbol, pasión de multitudes en nuestro país, tiene todo tipo de historias. Pero unos pocos, entre millones, llegan a vivir profesionalmente del fútbol. El resto aspira, labura y sueña, siempre desde el amateurismo.
Laucieri circula gran parte de su día encima del taxi. Desde allí orienta a CAI que, hoy por hoy, tiene un gasto fijo de 30.000 pesos por mes.
“Nosotros nos encontramos al día con todas nuestras responsabilidades, no tenemos ningún tipo de deuda. Durante el último torneo de Liga jugamos en Primera A pero pedimos bajar a Primera B porque no podíamos afrontar los costos. No hacemos más de lo que podemos”, detalló el vicepresidente.
Así como su vida pasa arriba del taxi, también la del club que conduce. “En el coche se manejan un montón de cosas con la gente a las que uno en el momento no les toma sentido, pero después se transforman en cosas importantes”, dijo para dar inicio a una anécdota.
“Una vez se subió un señor al auto y me escuchó a mí hablando por teléfono, justo me llamó Ariel Torres (presidente de CAI) y estábamos tratando de solucionar un problema. Este señor, Luis Barros, dueño de la bodega Viña Cobos, me preguntó qué club teníamos, qué actividad teníamos. Le conté y él me dijo que iba a ver qué podían hacer. Pasó una semana y me llamó por teléfono. Nos reunimos en la bodega y formalizamos. Ellos ahora están con nosotros, son uno de nuestros principales sponsors y nos visitan con frecuencia”, relató.
Su vida se resume al taxi y al fútbol. “Yo trabajo solo en el coche que circulo. Durante la mañana y en las primeras horas de la tarde estoy trabajando. Después me doy una vuelta por el club para ver cómo va todo y por la noche voy a todas las reuniones de Liga, porque yo estoy en el Consejo Directivo y en el Infanto-juvenil. Somos pocas personas las que trabajamos y nos repartimos las tareas. Esto es una lucha todos los días”.
Lo que mueve a Rubén Laucieri es “hacer un club grande y sacar a los chicos de la calle”, y agrega: “Hacemos un gran trabajo de inclusión y contención”.
“A nosotros nos mueven los chicos. Hoy tenemos 200 personas y eso es lo que nos lleva para adelante. Hacemos todo esto por y para los chicos”, agregó.
Por último, habló de su futuro. “Vamos a seguir en el taxi hasta que el cuerpo nos dé. Nosotros queremos afianzarnos en el fútbol de Mendoza. Con respecto a los chicos, tratamos de que peguen un salto, porque hay gente con un gran futuro”, afirmó.
La relación con la Comisión de Actividades Infantiles
La Comisión de Actividades infantiles, conocida como CAI, es uno de los clubes más jóvenes del país, ya que recién en 1994 se afilió a la Liga de Fútbol de Comodoro Rivadavia.
El club está ubicado en la Patagonia argentina, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, de la provincia de Chubut. Surgió con el mismo objetivo de la CAI de Mendoza: “Promover jugadores”.
Con dicho sistema consiguió disputar la Primera B Nacional y actualmente milita en el Torneo Federal A, la cuarta categoría de nuestro fútbol.
“Tenemos una relación con la CAI de Comodoro Rivadavia, pero por el nombre”, reconoció Rubén Laucieri. “Hemos hecho intercambios y algunos cursos. Son muy buena gente”, añadió. “Tenemos ideas similares. Vamos paso a paso, pero nos gustaría crecer y llegar bien lejos. A nosotros nos interesan los chicos”, contó.
El Club Social y Deportivo CAI
La CAI disputa el Torneo de Liga Mendocina desde el 2009. “Esto empezó hace 16 años con una escuela de fútbol que creó Ariel Torres. Comenzó en el Sindicato de Obreros de la Municipalidad de Las Heras. Yo me sumé hace diez años al proyecto”, recordó el vice de la institución, Rubén Laucieri.
“A los dos o tres años del nacimiento de la escuela surgió una propuesta para llevar chicos a las infantiles de Laverriere, a través de José Larrañaga, presidente de la entidad de Panquehua. Desde ahí, y para el club Laverriere, comenzamos a participar en Liga Mendocina”, continuó.
“A fines del 2009 tomamos la decisión de hacer nuestro propio club junto con Ariel Torres y algunos padres. Desde entonces comenzamos a participar en la Liga Mendocina con divisiones inferiores e infantiles. Para jugar en ese torneo alquilamos la cancha de El Plumerillo. Tenemos un contrato y el pago es mensual”, cerró.
