Pasear por cualquier rincón de Mendoza es una fiesta para la vista de quien lo hace. El paisaje, especialmente en otoño, ofrece una gama de colores que incita a sacar decenas de fotos.
Pero la provincia también es una fiesta para el paladar con las degustaciones en bodegas y en restaurantes tradicionales o gourmet. Además, del sinfín de bares y cervecerías artesanales.
Todo esto puede encontrarse en dos atractivos rincones de Maipú: Lunlunta y Chachingo.
Un paisaje para fotos
Lunlunta es un vocablo huarpe que significa “piedra que cae o ruido de aguas subterráneas”. Esa localidad maipucina tiene 3.492 habitantes.
Esta zona posee un clima muy agradable y un paisaje ideal para fotografiar. “Está muy cerca de la montaña rodeada de viñedos y, en los últimos años, denota un enorme desarrollo inmobiliario. Pero también aparece una escena más rural, con viejas casas de adobe, casi en ruinas, y pequeñas fincas”, detalló María Victoria Pettignano, directora de Turismo de ese departamento.
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Lunlunta alberga lugares en donde se pueden degustar exquisiteces típicas de la zona como la Apícola Juricich, donde se realiza miel.
Allí, también se encuentra la Bodega Domaine, donde se elaboran los vinos espumantes más prestigiosos de la región. “Es realmente fascinante y uno de los pocos viñedos plantados en terrazas, que podés encontrar en Mendoza”, dijo la funcionaria.
Pero la experiencia por este sitio tiene un punto de encuentro más el Rancho Viejo, donde se hacen cabalgatas a orillas del río.
El apasionante recorrido por Chachingo
Chachingo es uno de los distritos vitivinícola de Mendoza y tiene unos 450 habitantes aproximadamente, según información de la Municipalidad de Maipú.
“El nombre de Chachingo ha sido muy utilizado durante mucho tiempo por los mendocinos, quienes sin darse cuenta de que cuando se ríen de la loma del Chachingo, se trata en realidad de un lugar real”, señaló Pettignano, quien explicó que “la actividad agrícola es frenética cuando los recolectores de uva y aceitunas se encargan de la cosecha entre febrero y abril, pero el resto del año es decididamente tranquilo”.
Este paraje tiene bodegas boutique, galerías de arte, olivícolas, fábrica de quesos y restaurantes.
El recorrido que propone Turismo de Maipú comienza con la visita a Qualtaye, es una fábrica artesanal que elabora finos quesos saborizados de tipo fynbo y sardo.
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A muy pocos metros, está El Enemigo, donde se puede experimentar el encanto del vino, la literatura y su sofisticada gastronomía. También cuenta con puntos culturales como la galería de arte La Alboroza.
“Al llegar a calle Belgrano, se ingresa al paraje más importante y conocido que tiene la zona: el parque Chachingo, un parque de reserva natural y autóctona de carácter familiar y recreativo. Allí aloja los aires de Maipú y su vegetación es muy llamativa”, afirmó Pettignano, quien indicó que por la calle Videla Aranda se pueden apreciar las bodegas Mainque y Carinae. Mientras que una parada casi obligada es la Olivícola Laur, que recientemente fue premiada por ser la olivícola N°1 del mundo.
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