Gandhi fue pacifista y lo demostró en innumerables ocasiones; él dijo: “La no violencia es el único remedio efectivo”. Para él, esa actitud era también válida para los animales. Pues él consideraba que “la grandeza y el progreso moral de una nación se mide por cómo trata esta a los animales”. También dijo: “En tanto comemos carne, todos somos cómplices de las crueldades que se cometen contra los animales, y quién sabe si esa carne torturada que comemos no nos hace ser capaces de cometer nuevas brutalidades y crueldades”. ¡Cuánto cambiaría la sociedad si se tomara en serio el ejemplo de Gandhi! No en vano él recibió el Nobel de la paz. Además, fue vegetariano y un buen conocedor y seguidor de las enseñanzas de Jesús de Nazaret en su Sermón de la Montaña, lo que implica para aquel que quiera ser verdaderamente seguidor de Gandhi o de Jesús que el seguirles lleva implícito el respeto y amor por los animales.
Tanto uno como otro en la actualidad estarían contra las granjas de cría intensiva, los mataderos, la experimentación con animales y los deportes crueles en donde los animales son asesinados y torturados. Ellos abogarían por la vida de estos y nos invitarían a dejarlos vivir como Dios los creó, reduciendo el consumo de carne hasta renunciar a ella. Si toda la humanidad se hiciera vegetariana, no sólo evitaríamos un sufrimiento sin igual en millones de animales, sino que también se podría reducir y frenar el cambio climático.
