Con frecuencia salen en los periódicos noticias sobre el número de horas que los chicos están frente al televisor. Siempre se concluye que son excesivas y esto repercute negativamente en los estudios. Este problema se resuelve en el seno de la familia. Hay que preguntarse si ver la tele es el único medio de usar el tiempo libre o si se podrían buscar otras alternativas. Los padres pueden fomentar la lectura en la familia. Primero ellos, para ir por delante y poder hablar con autoridad. Si los hijos ven leer a los padres, se sentirán motivados a leer también y a comentar después los aspectos positivos o negativos del libro. Esto estimula la creación de un clima serio de estudio en la familia.
Otra alternativa es fomentar el juego y el deporte. Hay juegos de mesa y de habilidad muy interesante, así como juegos al aire libre y gincanas (N. de la R.: competencias con obstáculos) que suelen gustar a los pequeños. El deporte suele ser otra actividad que tiene la aceptación asegurada y si los padres asisten a los partidos importantes, al afición está consagrada. Se ha comprobado que cuando los chicos tienen otras actividades en las que dedicar el tiempo libre, se olvidan de la televisión. Para el uso correcto de la televisión hay que seleccionar los programas que vale la pena ver y tener un tiempo limitado. No es positivo sentarse ante el aparato y hacer zapping para ver si hay algo interesante. En todos los casos, la batalla de la televisión supone un esfuerzo de los padres para seleccionar los contenidos y dar ejemplo de sobriedad en el uso de este medio tan potente.
